Tener orquídeas en casa es todo un quebradero de cabeza en el momento en que, aunque parece que luce sana, nunca tiene flores. Pasa el tiempo y la orquídea continúa ahí, creciendo lentamente, pero sin ofrecer esa espectacular floración que la convirtió en una de las plantas de interior más deseadas.
La primera reacción suele ser pensar que la planta está perfectamente cuidada. Y, en cierto modo, puede ser verdad. Pero existe una diferencia importante entre mantener una orquídea con vida y conseguir que florezca.
Como explica el experto en plantas Álvaro Pedrera (@ypikue), una orquídea puede encontrarse aparentemente bien y, aun así, no estar en las condiciones óptimas para producir flores. "Si tu orquídea está sana pero no saca flores, este vídeo es para ti", señala el experto.
Una orquídea preparada para florecer
Que una orquídea tenga hojas verdes y un aspecto saludable es una buena señal, pero no significa necesariamente que disponga de todo lo que necesita para florecer. La floración requiere un esfuerzo considerable por parte de la planta y, por tanto, necesita contar con las condiciones adecuadas para poder invertir energía en producir flores.
Por eso, una orquídea puede mantenerse durante mucho tiempo con hojas verdes, pero sin desarrollar nuevas flores. En ese caso, no necesariamente está enferma. Y aquí aparece uno de los errores más habituales: pensar que, si regamos correctamente, ya estamos haciendo todo lo necesario, pero no es así.
La luz
Las orquídeas necesitan mucha luz brillante, aunque eso no significa necesariamente exponerlas al sol directo e intenso durante horas. La ubicación ideal debe proporcionar una iluminación abundante y constante, pero evitando las condiciones que puedan quemar sus hojas.
Por eso, colocar una orquídea en una mesa alejada de las ventanas, en una estantería oscura o al fondo de una habitación puede ser suficiente para que la planta continúe viva, pero no necesariamente para que florezca.
El abono
Una planta no fabrica flores de la nada. Para producirlas necesita disponer de energía y nutrientes. Por eso, aunque el riego sea correcto y la orquídea presente un aspecto saludable, la ausencia de abonado puede convertirse en un factor limitante.
Esto no significa que haya que abonar indiscriminadamente ni utilizar grandes cantidades de fertilizante. Al contrario, el abonado debe adaptarse a las necesidades de la planta y realizarse de forma adecuada. Pero ignorarlo por completo tampoco es una buena estrategia si nuestro objetivo es favorecer el crecimiento y la floración.
El sustrato
Estamos acostumbrados a pensar en las plantas de interior como ejemplares que necesitan una maceta llena de tierra, pero las orquídeas requieren unas condiciones diferentes. Necesitan un sustrato específico, normalmente compuesto en gran parte por corteza de pino y otros materiales que favorecen la aireación y el drenaje.
Esto tiene una explicación. Las raíces de muchas orquídeas están adaptadas a disponer de aire y a no permanecer constantemente encharcadas. Por eso, utilizar un sustrato inadecuado puede dificultar el desarrollo de las raíces y terminar afectando al estado general de la planta y a su capacidad para florecer.
Fotografía de portada | Vía @ypikue
En Decoesfera | Esta es la planta trepadora ideal para cubrir muros y pérgolas: crece rápido y su floración es impresionante
En Decoesfera | Ni buganvilla ni glicinias: tres plantas trepadoras que tienen una floración espectacular para transformar la terraza o el jardín
Ver 0 comentarios