Si estás pensando en decorar tu casa con objetos reutilizados, esta idea es para ti. A veces, basta con mirar de otra manera un objeto cotidiano para descubrir todo su potencial. Es precisamente lo que ocurre con una de esas grandes latas redondas de conservas que habitualmente terminan en el contenedor de reciclaje y que, con un poco de creatividad, pueden convertirse en un organizador tan práctico como decorativo.
Esta propuesta de bricolaje, además de ser económica, apuesta por la reutilización de materiales y encaja a la perfección con la tendencia de dar una segunda vida a objetos que todavía tienen mucho que ofrecer en nuestro día a día dentro de casa.
Qué hace falta para preparar un organizador DIY
Para poder desarrollar este proyecto DIY con una lata de conservas hace falta que tengas en casa estas herramientas.
- Lata de conservas
- Alambre
- Pintura
- Hilo de yute
Cómo transformar un a lata en un organizador de cocina paso a paso
Una vez limpia y completamente seca, esta lata de conservas se convierte en un auténtico lienzo en blanco para personalizar a nuestro mejor gusto. De hecho, su acabado puede adaptarse a cualquier estilo decorativo según el resultado que se quiera conseguir después de todo el proceso.
Quienes buscan una estética moderna, pueden optar por pintarla de un único color, como blanco, negro, verde salvia o beige, tonos muy presentes en las cocinas actuales. También es posible combinar varios colores, crear dibujos geométricos, incorporar motivos florales o incluso realizar pequeños detalles con plantillas decorativas que la hagan mucho más personal.
Para los amantes del estilo industrial o vintage, existe otra alternativa igual de atractiva, conservar el aspecto metálico original o potenciar un acabado envejecido con efecto óxido. De este modo, el organizador adquiere un aire retro que combina perfectamente con muebles de madera natural, fibras vegetales y ambientes de inspiración rústica.
El elemento que transforma definitivamente la lata en un organizador es el asa. Para elaborarla, basta con utilizar un alambre resistente, darle forma mediante un sencillo trenzado y fijarlo a ambos lados del recipiente para que se quede completamente segura.
Después, el alambre puede cubrirse con hilo de yute, una fibra natural muy utilizada en decoración por su aspecto cálido y artesanal. Además de mejorar el acabado estético, el revestimiento hace que el asa resulte más cómoda al sujetarla y aporta un toque muy acogedor. El resultado es una pieza ligera, fácil de transportar y con un marcado carácter artesanal que aporta personalidad a cualquier estancia.
Cómo utilizarlo y dónde ponerlo
En la cocina puede utilizarse como porta salero, para reunir el aceite, el vinagre y otros aliños que se emplean a diario, evitando que queden dispersos sobre la encimera o la mesa.
También funciona como una original huevera para servir los huevos durante el desayuno o como una pequeña panera para presentar panecillos, colines o bollería de forma diferente cuando hay invitados.
Fuera de la cocina, este organizador también encuentra utilidad en otros espacios de la vivienda. Puede servir para guardar cubiertos durante una comida al aire libre, almacenar utensilios de cocina, organizar pequeños objetos de escritorio o incluso como recipiente decorativo para plantas aromáticas.
Fotografía de portada | Vía @moidecomdp
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