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Hazlo tú mismo: una rama para guardar tus joyas

Hazlo tú mismo: una rama para guardar tus joyas
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Ahora que la economía está como está, es el mejor momento para intentar sacar la imaginación a pasear y pensar en formas lo más económicas posibles para decorar. Por eso nos gustaría compartir con vosotros esta rama para guardar joyas, que podéis hacer vosotros mismos en casa.

Seguro que disponéis de todo lo necesario para llevar a cabo este peculiar “joyero”, ya que los materiales son muy de andar por casa, así que os animamos a que lo intentéis. Acabaréis teniendo una pieza de lo más original y útil.

Lo primero que vamos a necesitar es, como no, una rama. Lo mejor es darse un buen paseo por el campo, respirar un poco de aire fresco, y buscar nuestra rama perfecta. A la hora de elegirla, tendrás que tener en cuenta que quepan cómodamente tus anillos, así que no deberá ser muy gruesa. Nosotros optamos por cogerla de un árbol conocido como “mimosa basta”, que tiene unas ramas muy bonitas.

Los restantes materiales necesarios serán un bote de cristal con tapa —el típico bote de la mermelada o parecido—, una lija fina —opcional— y algo para decorar el interior del bote de cristal —granos de café, arena, etc. Y, claro está, unos cuantos anillos bien bonitos, para darle el toque definitivo a nuestra rama-joyero.

Materiales rama para colgar anillos

Una vez que tengamos la rama perfecta para nuestras necesidades, será interesante repasarla un poco con una lija fina, para eliminar algunas partes desagradables al tacto. Aunque, si realmente tenemos una rama perfecta, quizás podamos dejarla tal cual. Si decides lijarla, hazlo muy superficialmente, ya que no queremos perder los bonitos nudos o imperfecciones propias de la rama.

El bote de cristal hará las veces de base de nuestro joyero, así que tendremos que hacer un agujero en la tapa, del tamaño de la rama, para poder introducirla y que se quede más o menos encajada. Puedes hacerlo con la ayuda de un taladro o, como hemos hecho nosotros, usando unas tijeras para iniciar el agujero —clavándolas— y las mismas tijeras y la propia rama para hacerlo del tamaño deseado.
Al no ser un material excesivamente duro, no deberíais tener muchos problemas para hacerlo.

Una vez que tenemos la tapa agujereada, es el momento de colocarla en el bote e introducir nuestra rama, para ver si todo está correcto. Debemos comprobar que el agujero tiene la medida idónea y que la rama en general está a nuestro gusto. En este momento podemos eliminar alguna pequeña rama que no nos convenza, o probar diferentes posiciones de la rama.

Como último paso, podemos rellenar el bote con algún material que nos guste, como granos de café, arena, tierra, etc. Nosotros hemos usado arena del desierto, porque somos más chulos que un ocho —bueno, y porque un familiar ha tenido a bien traernos un poco de su reciente viaje a tierras árabes—.

Como podéis ver, las posibilidades para este joyero son practicamente infinitas. Podéis usar un bote de cristal y una rama más grande, y así poder guardar más cosas, como collares y pendientes. O un bote y una rama pequeñitos si nuestras posesiones son más bien escasas. En fin, todo un mundo de posibilidades.

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