Hay plantas que tienen un interés especial cuando, además de aportar un toque verde a una terraza o un jardín, pueden acabar dando algo que llevar directamente a la mesa. Es el caso de los pequeños frutales y arbustos de frutos rojos, que cada vez tienen más presencia en balcones, patios y jardines domésticos. Y junto a los limoneros, hay otra planta que tiene cada vez más presencia en nuestras zonas de exterior: la planta del arándano.
El arándano es, además, una de esas plantas que pueden integrarse bastante bien en un espacio exterior sin necesidad de disponer de un gran jardín. Con una buena ubicación y un sustrato adecuado, puede cultivarse también en una maceta de buen tamaño, convirtiéndose en una alternativa interesante para quienes quieren introducir plantas productivas en casa.
Aldi pone a la venta su planta de arándano por 5,49 euros
Aldi incorpora mañana, miércoles 16 de septiembre, una planta de arándano de la marca a su oferta de jardinería a un precio de 5,49 euros. La llegada se produce además en el momento en el que comenzamos a pensar en rediseñar el jardín de cara al otoño. En este sentido, septiembre es un buen mes para revisar las plantas que tenemos en terrazas y patios, renovar parte del sustrato y buscar especies que puedan permanecer fuera durante los meses más fríos.
En el caso del arándano, conviene no tratarlo como una planta ornamental cualquiera. Aunque su porte y su follaje hacen que funcione perfectamente como arbusto decorativo, sus necesidades son bastante concretas, especialmente en lo relacionado con el suelo. Y ahí está una de las claves para conseguir que prospere.
Cómo cuidar un arándano para que crezca fuerte y dé frutos
El primer punto que hay que tener en cuenta es el sustrato. Los arándanos necesitan un suelo ácido, por lo que no conviene plantarlos en una tierra de jardín convencional si esta es calcárea o tiene un pH elevado. Para cultivarlos en maceta, lo más sencillo es utilizar un sustrato específico para plantas acidófilas, como el que se emplea para azaleas, camelias o rododendros.
La ubicación también es importante. El arándano agradece una zona luminosa y con bastante sol, aunque en lugares donde los veranos son especialmente calurosos conviene vigilar que la planta no sufra una exposición excesivamente intensa durante las horas centrales del día. Una ubicación con buena iluminación y cierta protección frente al calor extremo puede funcionar especialmente bien.
En cuanto al riego, necesita humedad regular, sobre todo durante la época de crecimiento y cuando está produciendo frutos. Eso no significa mantener la tierra permanentemente encharcada: el exceso de agua también puede provocar problemas en las raíces. La maceta debe contar con un buen drenaje y hay que evitar que el agua quede acumulada en el plato.
Además, hay otro detalle importante para regar un arándano: el agua muy calcárea puede terminar alterando las condiciones ácidas que necesita la planta. Si el agua del grifo de nuestra zona es especialmente dura, conviene tenerlo en cuenta y recurrir, cuando sea necesario, a agua de lluvia o a una alternativa adecuada para plantas acidófilas.
La poda tampoco debe hacerse de manera indiscriminada. Durante los primeros años interesa sobre todo conseguir una planta bien estructurada. Cuando el arbusto ya está establecido, se pueden eliminar ramas viejas, débiles o mal orientadas para favorecer la renovación de la planta y mantener una estructura equilibrada.
Y si el objetivo es conseguir una buena cosecha, también hay que tener algo de paciencia. El arándano es un arbusto que necesita tiempo para establecerse y la cantidad de frutos dependerá de la variedad, la edad de la planta, las condiciones de cultivo y la polinización. Por eso, comprar una planta cargada de frutos no significa necesariamente que vaya a mantener ese mismo nivel de producción en las siguientes temporadas.
En una terraza, además, merece la pena elegir una maceta amplia y con agujeros de drenaje. El recipiente debe permitir que el arbusto desarrolle sus raíces sin quedar rápidamente limitado. A medida que la planta crezca, habrá que valorar si necesita un trasplante a un recipiente mayor.
Con estos cuidados, el arándano puede convertirse en mucho más que una planta de temporada: es un arbusto que puede formar parte del jardín o de la terraza durante años y que, además de aportar vegetación, ofrece la posibilidad de disfrutar de sus pequeños frutos cuando llega el momento.
Fotografías | Michał Robak para Pexels, Aldi
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