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Casas que inspiran: Es Pujol de s’Era

Casas que inspiran: Es Pujol de s’Era
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Construir en un paraje tan virgen como el de Es Pujol de s'Era es una de las cosas más complicadas a las que se puede enfrentar un arquitecto. Aunque parezca lo contrario, es más fácil definirse cuando lo que tienes enfrente te agrede y debes protegerte de él que cuando te abre los brazos y te dice ven.

En una situación como esta, existen dos soluciones mayoritariamente aceptadas; mimetizarse con el entorno o situarse sobre él como un elemento ajeno, pero a la vez respetuoso y delicado. Esa fue la elección de Marià Castelló, el arquitecto que diseñó este pequeño estudio y vivienda en una parcela de campos de trigo y un pequeño bosque en medio de la isla de Formentera.

A juzgar por lo que ven mis ojos, diría que fue una decisión muy acertada, un buen comienzo que no defrauda, os lo aseguro.

casa Marià - exterior2

La casa es una delicada mezcla entre la Farnsworth House y las construcciones típicas de la isla. De Mies coge esa forma extraña de respetar a lo que le rodea a través de la pureza de las formas, las transparencias y la abstracción. De la tradición, el muro encalado, que es una respuesta perfecta a la rugosidad de la tierra y las sabinas, así como una magnífica protección contra el sol.

Una vez dentro, y a pesar de su aparente sencillez, la distribución responde a un programa un tanto peculiar; en un volumen prismático de 12 x 12 metros de planta se debían crear dos zonas claramente separadas, una para la vivienda en si y otra para alojar un estudio de arquitectura.

casa Marià - plano y maqueta

Como solución, la casa está dividida en dos por un núcleo de servicios en el que se encuentran los baños, la cocina, una gran librería, armarios e incluso las camas, que se pliegan cuando no se usan. Así, ambos espacios están comunicados pero gozan de gran independencia.

La orientación de estos dos ambientes viene a reforzar esa doble función, el estudio se abre al norte, aprovechando su luz indirecta, suave y sin sombras, mientras que la vivienda se abre hacia el sur, mirando al sol, con una luz más intensa y alegre, de la que se protege en verano gracias a que el vidrio está retranqueado con respecto a la fachada. De paso, se crea una pequeña terraza cubierta con vistas al bosque, el cual proporciona también intimidad y protección.

Una vez dentro nos percatamos de que la decoración está resuelta con la misma sencillez y elegancia que el exterior; el blanco aporta claridad y la madera de iroco calidez.

casa Marià - estudio

En la zona del estudio destaca una magnífica librería que recorre toda la estancia y que contrasta con el magnífico ventanal que se abre frente a ella. En medio, unas mesas de lineas puras y contundentes, realizadas también en madera de iroco, juegan al ratón y el gato con el sinuoso diseño de la silla Phantom.

No se me ocurre un lugar mejor para trabajar, amplio y luminoso, alejado del ruido y con la posibilidad de perder la mirada entre los campos de trigo y cebada.

Al otro lado se encuentra la vivienda privada; una única estancia en la que se organiza el salón, el comedor, la cocina y un dormitorio, si bien éste se puede independizar gracias a un panel corredero, algo que también se puede hacer en el estudio para crear un pequeño despacho o un cuarto de invitados.

casa Marià - vivienda

Un espacio muy sosegado, en el que conviven en armonía un sofá de piel blanca, un conjunto de mesa y sillas como los del estudio y una cama empotrable también en madera; todos ellos bajo la atenta mirada de la cocina, que no es más que una rasgadura en el muro de madera.

Los complementos brillan por su ausencia, tan sólo unas cortinas ligeras bailando al son de la brisa, un espejo y una silla Butterfly aportan un poco de calidez a la estancia.

Bueno, ya hemos visto las dos caras de la casa, ahora solo nos queda visitar sus entrañas, un lugar mucho más agradable de lo que podría parecer en un principio, gracias a una abertura en el techo que ilumina todo el pasillo de punta a punta, inundándolo de luz y eliminando cualquier atisbo de estrechez que pudiera asomar.

casa Marià - baño

Aquí se encuentra todo el almacenaje de la vivienda, las instalaciones y el baño, con una decoración a juego, en la que llama la atención el lavabo cilíndrico y una magnífica ducha con tarima de madera que, atención, se puede retirar para convertirla en una bañera hundida, de forma que nuestra cabeza se queda de tal manera que podemos mirar por la ventana mientras disfrutamos del agua tibia, la espuma y las velas perfumadas.

Me gusta la sensación que transmite la casa de que se ha cuidado hasta el más mínimo detalle para que todo encaje a la perfección, desde el exterior con el entorno hasta la distribución interior con el uso previsto.

Quizás sea demasiado minimalista para algunos, a los que les resultará demasiado fría y vacía, pero es que a mi me pierden los espacios limpios y estructurados, en los que todo parece estar en su sitio; el desorden ya lo pongo yo.

Vía | Arkinetia Más información | Marià Castelló En Decoesfera | Casas que inspiran: un almacén convertido en casa de lujo

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