Los posos del café son un residuo muy problemático, pero hay una solución para que no acaben en el vertedero: convertirlos en hormigón

Un residuo que normalmente acaba convertido en basura podría encontrar una nueva utilidad y, de paso, ayudar a combatir otro problema medioambiental

Qué hacer con los posos del café
Sin comentarios Twitter Flipboard E-mail
nacho-vinau

Nacho Viñau Ena

Coordinator

Hay un gesto que se repite cada mañana en las cocinas de miles de hogares: terminar de hacer el café, mirar los posos que quedan en la cafetera y decidir qué hacer con ellos. Y aquí empieza el problema. Mientras algunos los guardan para echarlos al compost o utilizarlos de otras maneras, todavía hay quien los manda directamente por el fregadero convencido de que, al ser un residuo natural, pueden ayudar a mantener limpias las tuberías. La realidad es bastante menos amable: los posos pueden acumularse y contribuir a provocar atascos, tal y como explican los expertos en fontanería.

Y esas dudas sobre qué hacer con los posos del café recién hecho no es cualquier tontería, teniendo en cuenta que es una de las bebidas más consumidas del planeta detrás del agua, y que son miles de toneladas de residuos las que producimos anualmente en hogares, cafeterías y restaurantes. Para solventar ese problema, la comunidad científica está tratando de buscar fórmulas para convertir lo que normalmente acaba en la basura en una materia prima que pueda tener una segunda vida. 

Una segunda vida para los posos del café

Lo que hoy vemos como un residuo que queda en el fondo de la cafetera podría acabar formando parte de algo tan poco relacionado con el café como una pared o una estructura de una vivienda. Es la línea de investigación en la que trabaja un grupo de investigadores australianos, que ha estudiado cómo incorporar los posos de café a la fabricación de hormigón para conseguir un material de construcción más resistente.

Los primeros resultados de la investigación invitan al optimismo y sus conclusiones ya han sido recogidas en el Journal of Cleaner Production. El proyecto está siendo desarrollado por investigadores de la Escuela de Ingeniería de la Universidad RMIT de Melbourne, en Australia, que han abordado el trabajo desde una perspectiva indígena.

Una forma de entender la investigación que explica en buena medida su planteamiento. La ingeniera Shannon Kilmartin-Lynch señala que su inspiración parte de una idea muy concreta: cuidar el país, asegurar un ciclo de vida sostenible para los materiales y evitar que terminen en los vertederos para reducir su impacto ambiental. Y precisamente ahí encaja una investigación que intenta convertir un residuo cotidiano en un recurso para la construcción.

Posos de café

El problema tiene, además, una doble dimensión. Por un lado están los 10.000 millones de kilos de posos de café que se generan cada año, una cantidad de residuos difícil de ignorar. Por otro, la propia industria de la construcción se enfrenta a un material como el hormigón, cuya fabricación requiere una enorme cantidad de recursos y está asociada a una importante emisión de gases de efecto invernadero.

A esto se suma el impacto de extraer los minerales y materias primas necesarios para producirlo. De ahí que aprovechar los posos de café para fabricar hormigón resulte una propuesta especialmente interesante: busca dar una salida a un residuo que generamos en cantidades enormes y, al mismo tiempo, reducir la presión sobre los recursos naturales que necesita uno de los materiales más utilizados en la construcción.

Pero antes de convertirse en parte del hormigón, los posos tienen que pasar por el horno. Los investigadores los someten a un proceso de pirólisis a 350 ºC, en ausencia de oxígeno, que básicamente los transforma en carbón. El tratamiento permite descomponer las moléculas orgánicas que contienen los posos, ya que incorporarlos directamente al hormigón tendría el efecto contrario al buscado: liberar sustancias químicas naturales que podrían debilitar el material.

El resultado es un biocarbón, un material poroso y rico en carbono capaz de establecer enlaces con la matriz de cemento. Y ahí está la clave de todo el experimento: al incorporarlo al hormigón, los investigadores han conseguido aumentar su resistencia en un 30%.

La investigación todavía se encuentra en sus primeras fases, por lo que queda camino por recorrer antes de saber si esta fórmula puede trasladarse a una producción a gran escala. Aun así, los resultados iniciales son suficientemente prometedores como para que sus responsables sean optimistas. Como explica Kilmartin-Lynch, estos hallazgos podrían abrir una vía innovadora para reducir de forma considerable la cantidad de residuos orgánicos que terminan en los vertederos.

Con este experimento, los científicos busca determinar hasta qué punto este hormigón híbrido puede mantener sus prestaciones con el paso de los años. Para ello, los científicos están analizando su resistencia y durabilidad a largo plazo mediante distintas pruebas de estrés, entre ellas la absorción de agua, los ciclos de congelación y descongelación y la abrasión.

Además, el trabajo no se limita además a los residuos del café. El equipo está explorando la posibilidad de fabricar biocarbones a partir de otras materias primas de origen orgánico, como residuos agrícolas, alimentarios o de madera. La intención es ampliar las posibilidades de una técnica que podría convertir diferentes tipos de desechos en un recurso útil para fabricar materiales de construcción.

Imágenes | Magnific, Magnific

En Decoesfera | André Alonso, experto en plantas: "Si pones el café como fertilizante o ajo como insecticida, se van a pudrir tus plantas"

En Decoesfera | El truco casero para que tu árbol de jade crezca como nunca: es sencillo y natural

En Decoesfera | No lo tires a la basura: con este ingrediente natural que todos tenemos en casa tus orquídeas florecerán como nunca


Inicio