Para el común de los mortales, la cercanía de las vacaciones es motivo de alegría asegurada. Pero para quienes tienen mascotas puede convertirse en un motivo de preocupación si no se tiene muy claro qué hacer con ellos porque no pueden acompañaros por el destino, o porque estamos preocupados por el estrés que puede suponerles un viaje.
En el caso de los mininos, y ante la imposibilidad de dejarlos en casa de un familiar, o de llevarlos a un hotel para gatos, muchas personas piensan que, al ser animales más independientes que los perros, pueden quedarse solos durante varios días con suficiente comida y agua. Sin embargo, esa idea está muy alejada de la realidad. Además de existir obligaciones legales, los expertos recuerdan que dejar a un gato sin supervisión puede poner en riesgo su salud y su bienestar.
Qué hacer con tu gato si te vas de vacaciones
La primera idea que conviene descartar es la de llenar el comedero y el bebedero antes de marcharse pensando que el animal podrá arreglárselas solo durante varios días. Según explica Noelia Hernández, educadora felina en Código Felino, esta posibilidad no debería contemplarse.
"Dejar a un gato solo varios días no es una opción. Ni desde el punto de vista de su bienestar ni de la legislación", señala la especialista. Además de los riesgos para el animal, la Ley de Bienestar Animal establece que no se puede dejar sin supervisión a un animal de compañía durante más de tres días consecutivos. En el caso de los perros, ese plazo se reduce a 24 horas.
Pero la recomendación de Hernández va incluso más allá de lo que marca la norma. "Aunque solo sea un fin de semana, lo recomendable es que el gato no permanezca desatendido", explica. El motivo es sencillo: "Si nadie entra en casa es imposible saber si está comiendo, bebiendo o utilizando el arenero con normalidad".
La experta advierte de que "un gato que se pase 24 horas sin ir al arenero, comer o beber es un gato que necesita urgentemente atención veterinaria". Esa situación puede esconder problemas tan graves como una deshidratación, una lipidosis hepática o incluso una obstrucción urinaria.
¿Es buena idea llevarse al gato de vacaciones?
Si la estancia fuera de casa va a prolongarse durante varias semanas, muchas personas se plantean llevar al gato consigo al apartamento vacacional. Aunque puede ser una opción en algunos casos, Noelia Hernández recuerda que los gatos son animales profundamente territoriales.
"El gato es un animal territorial y los cambios de entorno le generan mucho estrés", explica. "Puede estresarles mucho el viaje en coche y también puede haber un montón de riesgos".
A ese estrés hay que añadir los posibles peligros del alojamiento temporal. Ventanas sin proteger, balcones inseguros, puertas que permanecen abiertas por el continuo ir y venir de personas o incluso los olores de otros animales que hayan pasado antes por ese apartamento pueden hacer que el animal se sienta inseguro.
Lo mismo sucede si decidimos dejarlo temporalmente en casa de un familiar, de un amigo o incluso en un hotel felino. Aunque este tipo de establecimientos existen, la educadora insiste en que "si queremos evitarles estrés, lo mejor siempre es dejarlo en su territorio".
La figura del catsitter, la opción que recomiendan los expertos
Para la educadora felina, la alternativa más recomendable suele ser que el gato permanezca en su propio hogar y sea una persona quien acuda a cuidarlo. "Si el catsitter tiene formación, también sabe mantener un enriquecimiento ambiental cuando llega a casa", explica Hernández. "No se trata solo de poner comida y limpiar el arenero, sino también de interactuar con el gato y mantener sus rutinas".
Cuando el cuidador es una persona de confianza, la especialista recomienda que exista una toma de contacto previa. "Intentamos que antes los gatos la conozcan, que la hayan visto previamente y que esté al tanto de las rutinas. Los gatos son animales de costumbres", afirma.
Como medida adicional, también considera útil instalar cámaras de vigilancia enfocando la zona de la comida y los areneros para comprobar a distancia que todo marcha correctamente.
La figura del catsitter, la opción que recomiendan los expertos
Para la educadora felina, la alternativa más recomendable suele ser que el gato permanezca en su propio hogar y sea una persona quien acuda a cuidarlo.
"Si el catsitter tiene formación, también sabe mantener un enriquecimiento ambiental cuando llega a casa", explica Hernández. "No se trata solo de poner comida y limpiar el arenero, sino también de interactuar con el gato y mantener sus rutinas".
Cuando el cuidador es una persona de confianza, la especialista recomienda que exista una toma de contacto previa. "Intentamos que antes los gatos la conozcan, que la hayan visto previamente y que esté al tanto de las rutinas. Los gatos son animales de costumbres", afirma.
Como medida adicional, también considera útil instalar cámaras de vigilancia enfocando la zona de la comida y los areneros para comprobar a distancia que todo marcha correctamente.
Deja una guía con toda la información importante
Noelia Hernández también aconseja preparar una especie de ficha para la persona encargada del cuidado del animal. "Cuando me voy me gusta dejar un pequeño esquema de qué es normal y qué no en cada uno de mis gatos: cómo les gusta jugar y comer, en qué zonas se ponen y qué síntomas resultan raros", explica.
La razón es sencilla: "La persona que viene de fuera no los conoce". Por eso recomienda facilitar toda la información posible para que pueda detectar rápidamente cualquier señal de alarma.
Además, deja siempre preparado un protocolo de actuación en caso de urgencia. "Siempre dejo los transportines montados para cualquier emergencia y explico cuál es nuestro hospital veterinario de referencia y el centro de 24 horas más cercano. Imagínate que no nos pueden contactar... que sepan qué protocolo me gustaría que siguieran".
Antes de cerrar la puerta, revisa toda la casa
Al igual que antes de salir de casa para irnos de viaje hacemos un repaso para cerrar el gas y el gas, apagar el termo o dejar todas las ventanas cerradas, es importante revisar la vivienda para eliminar cualquier riesgo. "Me gusta comprobar que en casa no haya absolutamente nada que pueda provocar accidentes ni cables peligrosos", explica Hernández.
"Antes de hacer las maletas reviso que todo está bien cerrado, que no tengan acceso a zonas peligrosas, que los cables estén recogidos y que los juguetes de caña queden guardados para que no puedan ahogarse".
Al final, la clave está en recordar que las vacaciones también deben planificarse pensando en el bienestar de nuestras mascotas. Mantener sus rutinas, evitar cambios innecesarios y dejar su cuidado en manos de una persona de confianza sigue siendo, según los expertos en comportamiento felino, la mejor forma de garantizar que disfruten de un verano tranquilo mientras nosotros estamos fuera.
Fotografías | Raymond Yeung (Unsplash) , mariana735 (Unsolash),
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