Todos imaginamos un piso reformado como un interiorismo de revista: un espacio clínico, ordenado y super tranquilo, pero lo cierto es que cualquier reforma digna de revista de decoración tiene un presupuesto mínimo sin el que es imposible que nada luzca.
Al reformar una vivienda, el presupuesto no acaba en los materiales y las horas de trabajo. El arquitecto Kiko de la Rosa aborda esa cuenta completa en un vídeo de YouTube, donde explica cuánto puede costar transformar una casa y qué gastos es necesario contemplar desde el principio.
El precio, depende de varios factores
La primera respuesta del arquitecto es poco rotunda, pero tiene explicación: depende. No cuesta lo mismo actualizar una vivienda con cambios contenidos que renovar instalaciones, distribución y acabados.
Un desembolso condicionado
"Si quieres una casa espectacular y chula para vivir, por lo menos desde 1.000 €/m²; si es un lavado de cara, desde 600 €/m²; si ya es una cosa espectacular, a lo mejor 1.500 €/m²", señala. El nivel elegido condiciona, por tanto, el desembolso.
En el extremo más económico sitúa las actuaciones que describe como un lavado de cara, con referencias de entre 600 y 700 euros por metro cuadrado. Para una reforma integral de la vivienda habitual, con climatización, ventanas con rotura de puente térmico y acabados personalizados, el experto da una orientación de entre 900 y 1.000 euros por metro cuadrado. Según relata, las soluciones más exclusivas pueden superar los 1.500 euros.
Ahora bien, tampoco hay que obviar los gastos adicionales: impuestos, trámites municipales y honorarios de los profesionales que intervienen en el proyecto y la dirección de obra. Siempre es importante asegurarse de qué incluye cada presupuesto antes de comparar dos propuestas diferentes.
También es necesario tener en cuenta con qué se equipa la casa una vez terminados los trabajos, pues los diferentes materiales imponen gamas de acabado diferentes.
Asimismo, dentro de la ejecución, el gasto empieza mucho antes de escoger el color de las paredes. Las demoliciones, la retirada de materiales y la gestión de escombros dan paso a la albañilería, la fontanería y la electricidad. Después llegan revestimientos, pintura, puertas, sanitarios, grifería e iluminación. Todas ellas son partidas distintas que ayudan a entender por qué una reforma no se puede valorar únicamente por sus acabados.
Instalaciones que no se ven
El arquitecto insiste especialmente en las instalaciones, una parte que inevitablemente desaparece de la vista cuando se cierran las rozas. Según explica el experto, los cables y las tuberías representan un dinero invisible, pero necesario para el funcionamiento de la vivienda. Renovarlos puede tener menos atractivo que estrenar una encimera, aunque también cuenta, y mucho, en el resultado.
Según sus ejemplos, en una vivienda de 105 metros cuadrados, la obra ascendió a 84.000 euros y la inversión final superó los 103.000, cerca de 1.000 euros por metro cuadrado. De la Rosa calcula que una intervención más sencilla habría permitido acercarse a los 70.000 euros con impuestos.
Fotos | @kiko-delarosa/YouTube y Pexels/Francesco Ungaro
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