La fotovoltaica lleva años siendo sinónimo de tejados soleados, de sur peninsular, de horas de luz generosas. La imagen mental que tenemos de las placas solares difícilmente encaja con un cielo atlántico cubierto de nubes o con una fachada orientada al norte en una ciudad donde llueve más de 200 días al año, aunque hay expertos que afirman que estos paneles también funcionan en climas más lluviosos.
Un buen ejemplo es una casa en Oviedo que está literalmente desconectada de la red eléctrica y con el contador quitado. En esta vivienda no solo se cubre la demanda energética con energía solar, sino que calienta la piscina a 30 grados, carga un coche eléctrico y mantiene la ropa del armario seca sin necesidad de ventanas abiertas.
Y para que todo el sistema funcione, el arquitecto técnico Jordi Martí, explica en un vídeo en TikTok que la clave no está solo en los paneles. Está en lo que hay detrás de ellos: unos intercambiadores de calor que cambian por completo la ecuación de rentabilidad de la energía solar en climas donde el sol no siempre aparece. Es un sistema que no solo genera electricidad, sino que extrae calor del ambiente y lo distribuye por toda la vivienda.
Cómo funciona el sistema: los paneles como intercambiadores de calor
Para entender la lógica del sistema, Martí propone una comparación con algo que ya conocemos. "Imagina una bomba de calor por aire y la unidad exterior", explica el arquitecto. "Resulta que en vez de intercambiar calor con el aire exterior, es toda la superficie de paneles fotovoltaicos la que se calienta con el sol". El resultado es doble: "Enfriamos los paneles, que así funcionan aún mejor, y calentamos más el líquido que pasa por aquí".
Lo que convierte este planteamiento en especialmente interesante para climas nublados es su capacidad de funcionar incluso sin sol directo. "Cuando hay radiación difusa, como hoy, aún capta un extra de energía", señala Martí. "Y si no, sigues intercambiando calor con la temperatura ambiente, que es lo que ya hacíamos con esto, y para una bomba de calor es suficiente".
La distribución del calor dentro de la vivienda también es diferente a lo habitual. En lugar de unidades de interior que calientan el aire, toda la superficie del suelo actúa como emisor. "En vez de tener una unidad de interior que tiene que calentar el aire, tenemos un radiador enorme que es todo radiante", explica el técnico. "Está está hecho con un mortero tan conductor que el agua que tiene que pasar por aquí se tiene que calentar muy poco". Esa diferencia de temperatura de trabajo mínima es lo que permite al sistema alcanzar rendimientos extraordinarios: "Puede llegar a convertir cada kilovatio hora eléctrico en 6 kW/hora térmico".
Una casa que almacena energía de formas inesperadas
Una de las particularidades de esta vivienda es que la energía no solo circula en un sentido. El sistema está pensado para gestionar los excedentes de distintas formas, dependiendo del momento del día y de las condiciones meteorológicas. "Cuando hace sol, por las características del suelo, capta mucho el calor y lo distribuye por la casa", describe Martí. Además, ese excedente se destina a calentar el agua de la piscina hasta los 30 grados —de ahí que esté tapada— y a cargar el coche eléctrico.
Cuando el cielo se cubre, la lógica se invierte: "Cuando está nublado, la casa mantiene mucho la temperatura por sí sola, pero además la piscina le puede ceder calor, y el coche le puede ceder electricidad". En la práctica, la piscina y el vehículo funcionan como baterías térmicas y eléctricas al mismo tiempo.
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La ventilación mecánica con recuperación de calor: el otro gran protagonista
Una de las claves para que todo el sistema tenga sentido es el aislamiento y la ventilación. "Esta casa tiene mucha energía térmica, está bien aislada y tiene un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor", explica el arquitecto. "Así, cuando hace frío, no tienen que abrir las ventanas para ventilar". Y las condiciones interiores son tan estables que Omar Suárez (el propietario) ha llegado al punto de guardar la ropa en un armario abierto dentro del baño, sin puertas y sin que huela mal. "El sentido de la circulación del aire hace que esta ropa no se humedezca y que se seque más rápido", apunta Martí.
@jordimartix Esta casa se llama Sunthalpy Origen y funciona sólo con energía solar. Ha sido posible desconectarla de la red eléctrica gracias a los intercambiadores de calor y otras estrategias que reducen la demanda de energía #arquitectura #construccion
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Un modelo para demostrar que es posible, no para copiar al pie de la letra
Martí es muy claro a la hora de contextualizar lo que se ve en esta casa. No es una solución estándar, ni pretende serlo. "Yo a una clienta no le recomendaría ni desconectarse de la red ni dejar el armario abierto en el baño", reconoce el técnico. "Pero es que esta casa no pretende ser un modelo a copiar de forma literal. Solo pretende demostrar que existen soluciones tecnológicas muy interesantes para reducir drásticamente el consumo". El siguiente paso, dice, es siempre el mismo: "A partir de aquí se trata de proponer soluciones adecuadas para cada casa".
Fotografías | @jordimartix
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