Hay pocas sensaciones tan agradables como meterse en una cama recién hecha, con las sábanas limpias, suaves y con ese aspecto blanco y luminoso que asociamos a los dormitorios de hotel. Sin embargo, mantener las prendas de cama blancas en perfecto estado no siempre resulta sencillo. Con el paso de los lavados, el sudor, los restos de productos cosméticos y la suciedad pueden hacer que pierdan luminosidad y adquieran un tono apagado.
Frente a este problema, un ingrediente que probablemente ya tengas en casa se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de los trucos de limpieza doméstica: el vinagre. Pero ¿cómo utilizarlo correctamente? Dos creadoras de contenido especializadas en limpieza, SisiHome (@sisihome) y Cris @brillaycocinaconcris), coinciden en algunos puntos y aportan sus propios métodos para conseguir unas sábanas limpias, frescas y agradables al tacto.
El vinagre entra en escena
La idea que da título a este truco es sencilla: incorporar una pequeña cantidad de vinagre al lavado puede ayudar a conseguir una colada con menos olores y una sensación de mayor suavidad.
Cris propone utilizar entre 50 y 100 mililitros de vinagre de limpieza en el compartimento destinado al suavizante. De esta manera, el producto se incorpora durante la fase correspondiente del programa y no entra en contacto directamente con el bicarbonato colocado previamente en el tambor.
Su propuesta no consiste en sustituir el detergente. Al contrario: la creadora insiste en que el detergente continúa siendo el producto encargado de realizar la limpieza principal de las fibras. El vinagre cumple otra función dentro de esta rutina y puede contribuir a reducir olores y dejar los tejidos con una sensación más suelta.
El otro ingrediente estrella: el bicarbonato
Antes de poner en marcha la lavadora, Cris recomienda añadir una cucharada de bicarbonato en el tambor. Este producto es especialmente popular en las rutinas de limpieza doméstica, aunque conviene aclarar qué se puede esperar realmente de él. El bicarbonato no actúa como un blanqueador propiamente dicho, pero puede ayudar a neutralizar determinados olores y favorecer la eliminación de suciedad.
La clave está en combinar cada producto en el momento adecuado. El bicarbonato se introduce en el tambor, mientras que el vinagre se coloca en el cajetín del suavizante. Al incorporarse en fases diferentes del programa, se evita que ambos productos se mezclen directamente y se neutralicen entre sí.
El método de SisiHome: remojo antes del lavado
SisiHome plantea una fórmula algo diferente para las sábanas blancas. Su método combina jabón líquido de barra azul, vinagre y bicarbonato, y añade un paso previo que puede resultar especialmente interesante cuando la ropa de cama necesita una limpieza más profunda: el remojo.
La propuesta consiste en dejar las sábanas en agua durante aproximadamente 30 minutos antes del lavado, utilizando agua caliente para potenciar el resultado. La cantidad de cada producto dependerá, según explica, de la cantidad y del tipo de sábanas que se vayan a lavar. De este modo, no plantea una medida universal, sino adaptar la mezcla a las necesidades concretas de la colada.
¿Agua fría o caliente?
La temperatura es otro de los aspectos que conviene tener en cuenta. Cris señala que su método puede utilizarse a diferentes temperaturas, aunque establece una diferencia dependiendo del tipo de ropa de cama.
Para sábanas de color o con poca suciedad, propone programas de unos 30-40 ºC. En el caso de las sábanas blancas que presentan restos de sudor u olores más marcados, recomienda subir la temperatura hasta aproximadamente 40-60 ºC, siempre teniendo en cuenta las indicaciones de la etiqueta de cada tejido.
Y este último punto es fundamental. No todas las sábanas pueden lavarse a la misma temperatura. Antes de elegir un programa caliente, conviene comprobar las instrucciones del fabricante para evitar encogimientos, deterioro de las fibras o pérdida de color.
La rutina paso a paso
Si se quiere probar el método de Cris, la rutina puede resumirse en tres pasos muy sencillos. Primero, el bicarbonato. Una cucharada directamente en el tambor antes de introducir el programa de lavado.
Después, el detergente. Se añade en el compartimento habitual y continúa siendo el producto principal encargado de limpiar las fibras. Por último, el vinagre. Entre 50 y 100 ml en el cajetín del suavizante para que se incorpore en la fase correspondiente del programa.
El resultado que se busca es una ropa de cama limpia, fresca y con una sensación agradable al tacto, sin necesidad de recurrir a mezclas excesivamente complicadas.
Fotografías | Foto de Pavol Tančibok en Unsplash
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