Con la llegada del calor, las moscas vuelven a convertirse en uno de los visitantes más incómodos del verano. Más allá de su zumbido constante, estos insectos pueden transportar microorganismos capaces de contaminar los alimentos y favorecer enfermedades gastrointestinales.
Ciertamente, mantenerlas lejos de casa no depende de remedios virales de internet, sino de una combinación de hábitos sencillos y prevención. Su combinación nos permitirá librarnos de su molesto zumbido.
La mayoría, las de la suciedad
Según Faith M. Oi, profesora de entomología urbana de la Universidad de Florida, la mayoría de las moscas que aparecen en las viviendas pertenecen al grupo conocido como "moscas de la suciedad".
Su función en la naturaleza es descomponer materia orgánica, por lo que la mejor estrategia consiste en eliminar aquello que las atrae antes de que encuentren un lugar donde reproducirse.
En la misma línea, el entomólogo Elmer Gray, investigador de la Universidad de Georgia, explica que no existe una solución milagrosa para acabar con ellas. La clave pasa por dificultarles el acceso a la vivienda y reducir al máximo las fuentes de alimento y de cría.
La especie que con mayor frecuencia entra en las casas es la mosca doméstica. Deposita sus huevos en restos de comida, basura, compost o incluso en la fina película de residuos que queda en los cubos de reciclaje. Además, cuando las temperaturas son elevadas, su ciclo reproductivo se acelera considerablemente: pueden pasar de huevo a adulto en menos de una semana.
Otras especies también pueden colarse en el hogar. Las moscas verdes o azules metálicas suelen reproducirse sobre restos de animales muertos y, si aparecen en gran cantidad dentro de casa, podrían indicar la presencia de un ave o un pequeño mamífero muerto en un falso techo, un desván o una chimenea. También son frecuentes las moscas del desagüe, que proliferan en la materia orgánica acumulada en las tuberías, y las moscas de la fruta, atraídas por frutas demasiado maduras o alimentos en fermentación.
Cinco medidas para mantenerlas alejadas
Los especialistas coinciden en que la mejor forma de evitar la aparición de moscas pasa por eliminar aquello que las atrae. Para ello recomiendan mantener puertas y ventanas protegidas con mosquiteras en buen estado, sacar la basura con frecuencia y no dejar restos de comida ni fruta demasiado madura sobre la encimera durante largos periodos.
También aconsejan limpiar con regularidad los cubos de basura y de reciclaje, aclarando previamente los envases de alimentos y bebidas, mantener los desagües libres de restos orgánicos y retirar a diario los excrementos de las mascotas.
Si se dispone de compost o contenedores de residuos en el exterior, lo más recomendable es situarlos lo más alejados posible de la vivienda para reducir el riesgo de que las moscas se acerquen a la casa.
Si se come al aire libre, también conviene cubrir los alimentos con protectores de malla fina. Además, un ventilador puede resultar sorprendentemente eficaz: las moscas tienen dificultades para volar con corrientes de aire intensas.
Cómo saber si existe una infestación
Encontrar una mosca de forma ocasional no suele ser motivo de preocupación. Sin embargo, un aumento repentino del número de ejemplares, la aparición de larvas o gusanos, o enjambres concentrados en una zona concreta pueden indicar que existe un foco de reproducción cercano.
En el caso de las moscas del desagüe, Faith M. Oi propone una prueba sencilla: colocar durante una noche un recipiente transparente, untado con un poco de vaselina, boca abajo sobre el desagüe. Si por la mañana aparecen pequeños insectos adheridos, probablemente el problema esté en la tubería y será necesario limpiarla a fondo con un cepillo rígido.
Los expertos desaconsejan confiar en algunos de los trucos más difundidos en redes sociales, como colocar bolsas con agua y monedas, utilizar jabones muy perfumados, aceites esenciales o aparatos ultrasónicos. Según Elmer Gray, ninguno de estos métodos ha demostrado científicamente ser eficaz para mantener alejadas a las moscas.
Tampoco recomiendan recurrir de forma sistemática a insecticidas domésticos. Según Faith M. Oi, muchas especies presentan resistencia a los productos disponibles y, además, si no se elimina el foco donde se están reproduciendo, las nuevas generaciones seguirán apareciendo.
Una vez dentro de casa, los especialistas reconocen que el método más eficaz sigue siendo el más sencillo: el clásico matamoscas. También aconsejan limpiar inmediatamente la superficie donde se ha eliminado el insecto con una toallita desinfectante.
Fotos |En Pexels: Garuda y Egor Kamelev.
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