Cuando llega el frío, el gesto de encender la calefacción se vuelve casi automático. Da igual la hora o la estancia: si la casa no resulta confortable, el termostato acaba subiendo más de la cuenta. Y con ello, la factura. Sin embargo, no todo el confort térmico depende de los radiadores o de la caldera.
Muchas veces, la sensación de frío tiene más que ver con el aislamiento, y con cómo está vestida la casa, que con la temperatura real. Ventanas desnudas, tejidos inadecuados o soluciones puramente estéticas pueden hacer que el calor se escape sin que nos demos cuenta. En este sentido, las medidas que podemos tomar ahorrar en calefacción pueden ayudarnos a disminuir el gasto energético.
En ese contexto, los estores (un elemento habitual en muchas casas por su estética limpia y su facilidad de uso) pueden convertirse en un aliado silencioso para ahorrar energía. No solo ayudan a regular la entrada de luz, sino que también influyen directamente en cómo se comporta la temperatura dentro de casa, tanto en invierno como en verano. Y lo mejor es que no hace falta hacer una gran inversión ni cambiar todas las ventanas para empezar a notar la diferencia.
Cómo los estores ayudan a conservar el calor en casa
Las ventanas son uno de los puntos más críticos en cualquier vivienda cuando hablamos de pérdida de calor. Incluso con cerramientos relativamente nuevos, el vidrio sigue siendo una superficie por la que la temperatura interior se escapa con facilidad. Y más allá de mejorar el aislamiento de las ventanas, los estores juegan un papel clave, creando una capa extra entre el interior y el exterior que actúa como barrera térmica.
Cuando el estor se baja al caer la tarde, se forma una cámara de aire entre la tela y el cristal que ayuda a mantener el calor acumulado durante el día. Esta pequeña diferencia se traduce en estancias que tardan más en enfriarse y, por tanto, en menos necesidad de recurrir constantemente a la calefacción. En casas orientadas al norte o con grandes ventanales, este gesto tan sencillo puede marcar una diferencia notable en el confort diario.
Además, durante el día, algunos tejidos permiten aprovechar mejor la radiación solar. Filtran la luz sin bloquearla del todo, dejando pasar el calor natural del sol y contribuyendo a calentar la estancia de forma pasiva, algo especialmente interesante en salones o zonas de trabajo.
Ahorra energía colocando estores en tu hogar
Lo primero que tienes que tener en cuenta para que tu estor ahorre energía, es que tiene que estar fabricado de un tejido técnico y, a poder ser, sea enrollable. Los tejidos técnicos son aquellos que, más allá de la función decorativa, cumple con funciones adicionales.
Ese tipo de tejidos, funcionan como un filtro ante la radiación solar (rayos UVA e infrarrojos) que, tanto en verano como en invierno, nos van a ayudar a repeler el calor o a mantenerlo dentro de casa. Los estores pueden crear una capa de absorción térmica una vez que encendemos la calefacción en casa. Pero en verano, detienen la transmisión solar y, si has encendido el aire acondicionado, mantendrá fresco tu hogar.
Los estores con tejidos más densos o con capas técnicas incorporadas son especialmente útiles en dormitorios y estancias donde buscamos una sensación más envolvente. Al caer la noche, ayudan a crear un ambiente más recogido y estable, evitando esos cambios bruscos de temperatura que obligan a subir la calefacción justo antes de acostarse.
También influye cómo se colocan. Cuando el estor cubre bien todo el hueco de la ventana, sin dejar demasiados laterales al descubierto, su capacidad aislante se multiplica. Es un detalle que suele pasar desapercibido, pero que tiene un impacto real en el día a día.
Más confort sin renunciar al estilo
Uno de los grandes atractivos de los estores es que encajan en casi cualquier estilo decorativo. Desde interiores modernos y minimalistas hasta casas más cálidas y familiares, hay opciones que no solo cumplen una función práctica, sino que también ayudan a vestir el espacio y hacerlo más acogedor en los meses fríos.
A diferencia de otras soluciones más pesadas, los estores permiten ajustar fácilmente la luz y la privacidad según el momento del día, algo que también influye en la percepción térmica del hogar. Una casa bien iluminada y visualmente equilibrada siempre se siente más confortable, incluso cuando la temperatura no es muy alta.
Pensar en los estores como parte de la estrategia de ahorro energético (y no solo como un complemento decorativo) es una forma sencilla de mejorar el confort del hogar sin grandes obras ni cambios drásticos. A largo plazo, esa combinación de estética, funcionalidad y eficiencia se nota tanto en el bienestar diario como en la factura.
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Fotografía | Francesca Tosolini para Unsplash
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