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Puertas abiertas: un salón sobrio y con personalidad

Puertas abiertas: un salón sobrio y con personalidad
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El salón que veis sobre estas líneas me ha encantado, porque con pocos elementos decorativos han conseguido crear un ambiente sobrio y con mucha personalidad. Observad cómo para las paredes han elegido un tono gris con algo de verde y cómo las paredes solo aparecen vestidas con un tríptico. De este modo, fijan toda la atención en el impresionante panorama que se ve por las ventanas.

Es fundamental que toméis nota de esta manera de decorar si tenéis la suerte de tener bonitas vistas por la ventana. En este caso, las ventanas no tienen cortinas, cosa que a mí no acaba de convencerme, pero eso va a gusto de cada uno, así que elegid lo que más os convenga.

Los dos huecos de las ventanas han sido aprovechados para crear un par de bancos con cojines. Me parece un detalle simpático pero no lo veo muy útil porque probablemente en invierno haga demasiado frío, aunque es un buen sitio para leer y se puede usar el banco como lugar de almacenamiento extra.

La zona de tertulia está enmarcada en una alfombra, como hemos visto en otras ocasiones. En este caso la alfombra acapara todas las miradas al ser la única nota de color más llamativa de toda la alfombra, pero consiguen que no reste espacio al tener el resto de la decoración un estilo más uniforme, desde el sofá beis a los muebles color wengué.

Una cosa que yo pondría sería alguna lámpara en el techo, ya que no me acaban de convencer los halógenos como solución. Otro detalle que echo en falta es algún tipo de luz indirecta para hacer más acogedor el ambiente cuando sea de noche.

Un salón sobrio y masculino

En esta otra imagen vemos otra parte del salón, con la zona de comedor y la cocina. La mesa de comedor está delimitada de nuevo por una alfombra roja que separa este ambiente sin necesidad de interponer obstáculos. Me gusta mucho la sencillez de esta escena, aunque yo la mejoraría con algún tipo de decoración en las paredes para que no queden tan desangeladas.

Observad cómo los muebles de la cocina no desentonan con el salón al ser de wengué como el resto de mobiliario pero sí que se distinguen por la barra que separa claramente los dos ambientes. La moldura del techo también contribuye a separa ambos espacios, y me parece que es posible que anteriormente estuvieran separados por un tabique que se ha eliminado en una obra.

En conclusión, me gusta mucho este salón aunque tal vez es demasiado masculino para mí. En cualquier caso es una buena solución para los que no queráis poner muchos detalles sin prescindir a un espacio muy acogedor. Eso sí, poned cortinas, por favor.

Imágenes vía | Surroundings En Decoesfera | Puertas abiertas: casas con ventanales

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