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Tu enemigo del verano: Las malas hierbas (I)

Tu enemigo del verano: Las malas hierbas (I)
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Le has puesto todo tu empeño a tener un jardín perfecto, la envidia de todos tus vecinos. Has mimado las flores, las has cuidado y, ¡no falla! En cuanto te descuidas, ya tienes todo el jardín lleno de malas hierbas. Aquí, como en otros aspectos de la vida, es fundamental prevenir para ahorrar muchas horas de trabajo (cosa que con las temperaturas estivales es vital). En Decoesfera te vamos a dar las pistas para que no te canses y para que tu jardín esté siempre en perfecto estado de revista.

Lo primero que tienes que saber es que las semillas de las malas hierbas llegan a tu jardín o a tu maceta por el viento, pero también las pueden transportar animales o insectos. En cuanto empiezan a brotar, el jardín parece abandonado, por no hablar de que esas plantas están quitando agua, nutrientes y sol a las que verdaderamente te interesan incluso llegando a matarlas.

Hay dos clases básicas de malas hierbas, y es fundamental distinguirlos para poder clasificarlas correctamente. Anuales: Son las que nacen y mueren durante la misma temporada y se reproducen por las semillas que dejan al final de su ciclo vital. Se arrancan preferiblemente en invierno, y el 80% de las malas hierbas pertenecen a esta categoría. Las más comunes son la cola de caballo, la amapola, la avena loca...

Perennes: Además de por semillas, se pueden reproducir por rizomas, bulbillos o estolones que permanecen enterrados, por lo que es muy difícil erradicarlas aunque se arranquen. Las más comunes son el diente de león, la correhuela, la cañota, la grama o la castañuela.

Si tenemos que hablar de la mala hierba más común, no podemos olvidar el trébol, con varias especies perennes y anuales.

Vía | MSN Hogar Imagen Vía | Desire to Inspire En Decoesfera | Jardín En Decoesfera | Especial Verano 2008

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