Marc Felez, 24 años, compra una casa abandonada en León para restaurarla: "Hace mucho tiempo que perseguimos un cambio de vida vinculado a la naturaleza para vivir con más calma"

La pareja se enfrenta a una rehabilitación que requerirá tiempo, inversión y mucho aprendizaje

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María Lancha

Editor

Hay casas que se compran para vivir y otras que se convierten, casi desde el primer momento, en un proyecto de vida. La que Marc Felez, de 24 años, ha adquirido junto a su pareja, Laia, pertenece claramente a la segunda categoría.

Situada a las afueras de un pequeño pueblo abandonado de la comarca de El Bierzo, en León, la vivienda se encuentra a más de 800 kilómetros de su actual residencia en Barcelona y se ha convertido en el punto de partida de una nueva etapa.

Marc comparte el proceso de transformación a través de su canal de YouTube, Monxileros, donde explica tanto las dificultades de la rehabilitación como las razones que les han llevado a cambiar el ritmo de vida urbano por otro mucho más ligado al entorno natural.

"Hace mucho tiempo que perseguimos un cambio de vida vinculado a la naturaleza para vivir con más calma", cuenta Marc. La elección de El Bierzo no es casual. En esta zona del noroeste leonés, donde la población es escasa en muchos pequeños núcleos rurales, el paisaje y la naturaleza adquieren un protagonismo absoluto.

"Nos hemos embarcado en este proyecto sin tener ni idea de construcción, queremos demostrar que es posible empezar de cero con muy poco", explica.

Una vida más cerca de la naturaleza

La decisión de abandonar la ciudad responde a una inquietud que Marc arrastra desde hace años. Su relación con la naturaleza no es nueva, pero sí lo es la posibilidad de convertirla en el escenario cotidiano de su vida. "Siempre me han fascinado las actividades al aire libre y me ponía triste tener que volver a casa... pensaba, ¿por qué esto no lo puedo tener siempre?".

Ahora, esa pregunta tiene una respuesta concreta: una casa de piedra, un jardín, un entorno rural y un proyecto de restauración que apenas acaba de comenzar. "Hace mucho tiempo que perseguía una conexión más profunda con la naturaleza, para mí vivir aquí es un regalo", afirma.

La decisión, además, tiene un componente familiar. Según explica Marc, fueron sus propios suegros quienes contribuyeron a despertar en la pareja la posibilidad de trasladarse al medio rural. "Los principales culpables de que hayamos acabado aquí son mis suegros, que también abandonaron la ciudad para venir a vivir aquí".

Junto a Laia, su compañera desde hace dos años, ha decidido afrontar una aventura que combina rehabilitación, autosuficiencia, naturaleza y una nueva manera de entender el trabajo. "No podría haber empezado este proyecto sin Laia, mi pareja desde hace dos años. Compartimos un estilo de vida muy parecido".

De un almacén a una nueva vida profesional

El cambio de vida también ha supuesto una transformación laboral. Marc trabajó durante dos años en un almacén, pero terminó abandonando aquel empleo al comprobar que no encajaba con el futuro que quería construir.

"Yo trabajé dos años en un almacén y hace tres que lo dejé, no era lo que quería. Di el salto, me hice autónomo y empecé a trabajar con empresas realizando pequeños trabajos audiovisuales, junto a mi trabajo de YouTube".

El camino, sin embargo, no ha sido sencillo. Emprender y dedicarse a proyectos audiovisuales y a la creación de contenido le ha obligado a gestionar una economía ajustada, precisamente en un momento en el que ha decidido afrontar la rehabilitación de una vivienda que necesita una profunda intervención.

"Llevo dos o tres años haciendo malabares con la economía y me lanzo a la aventura de la casa prácticamente pelao". La filosofía del proyecto, de hecho, parte de esa premisa: hacer mucho con poco y aprender sobre la marcha.

Una casa de piedra con siglos de posibilidades

A primera vista, la vivienda presenta todas las características que hacen atractivas a las antiguas construcciones rurales: muros de piedra, vigas de madera, elementos tradicionales y una relación muy directa con el terreno. Pero también deja a la vista el paso del tiempo y la necesidad de acometer una rehabilitación importante. "Esta casa no tiene conexión interna, pero la vamos a hacer".

La vivienda cuenta con varios espacios exteriores y auxiliares que amplían sus posibilidades: un pequeño jardín, un gallinero, una bodega y un balcón. "La casa tiene un pequeño jardín, un gallinero, una bodega y un balcón".

Entre todos ellos, hay un rincón que Marc ya ha identificado como su favorito. "Mi parte favorita es el jardín que está detrás de la bodega". Precisamente ese espacio será uno de los ejes del futuro proyecto doméstico. La intención es recuperar el terreno y convertirlo en un espacio productivo y ornamental al mismo tiempo. "La idea es hacer un huerto y un jardín comestible aquí, pero hay mucho trabajo", dice.

Muros de piedra, barro y vigas de castaño

Uno de los grandes atractivos arquitectónicos de la vivienda reside en su estructura tradicional. La casa conserva cuatro grandes paredes de piedra que, pese a los años y al abandono, presentan un buen estado general. "Para entrar, hay dos metros de puerta de madera como mínimo". 

"A nivel estructural es que las cuatro paredes de piedra están en muy buen estado, pero están estructuradas con barro". La utilización de materiales tradicionales condiciona la rehabilitación y, al mismo tiempo, aporta a la vivienda una personalidad imposible de reproducir en una construcción contemporánea. 

También sorprende el estado de las vigas del tejado. "En el techo, las vigas de castaño son enormes y se conservan en muy buen estado". El castaño, habitual en la arquitectura tradicional de muchas zonas del noroeste peninsular, se convierte así en uno de los elementos con mayor valor estético y constructivo de la vivienda.

La propia ubicación añade otro elemento singular. La casa está levantada directamente sobre la roca. "La casa está construida en peña natural de roca y es un refugio climático increíble".

El tejado, el gran reto de la rehabilitación

No todo son buenas noticias. Como sucede en muchas viviendas abandonadas durante años, algunas partes necesitan una intervención urgente. Y en este caso, el tejado es el principal desafío. "En la parte de arriba, el tejado está en bastante mal estado, es la mayor inversión de esta casa".

La rehabilitación tendrá que empezar por garantizar la estabilidad y la protección de la vivienda frente a la climatología. Después llegará el momento de abordar los espacios interiores, donde también existen diferentes niveles de construcción y soluciones propias de una casa antigua.

La cocina es un buen ejemplo. "En la cocina, los niveles de construcción dejan que desear, está el suelo de madera sobre la piedra".

Una bodega para conservar el pasado y preparar el futuro

Uno de los espacios con mayor potencial es la bodega. De grandes dimensiones, conserva elementos constructivos que revelan la historia de la vivienda y que podrían adquirir una nueva función en el futuro. "La bodega es bastante grande, nos va a venir genial para hacer conservas de alimentos y de todo tipo".

Entre sus paredes destaca especialmente un elemento natural que convierte el espacio en algo extraordinario. "Una pared entera es de roca natural tallada". Por ahora, sin embargo, la bodega tendrá que esperar para convertirse en el espacio destinado a las conservas y al almacenamiento de la futura producción del huerto. "Hay mucho trabajo, pero de momento lo vamos a utilizar como almacén provisional". 

Fotografía de portada | Monxileros

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