Los lofts tienen mucho atractivo: son luminosos, ofrecen sensación de amplitud y permiten disfrutar de espacios abiertos. Pero vivir con todas las estancias integradas no siempre resulta tan cómodo como parece. Con el tiempo, esa ausencia de límites puede restar funcionalidad y hacer que se eche de menos un poco más de intimidad.
Precisamente ese es el reto que aborda este loft reformado por Egue y Seta, un proyecto que demuestra que es posible mantener la esencia diáfana de este tipo de viviendas sin renunciar a una distribución más práctica. Pese a la tendencia de tirar tabiques, la pareja propietaria de esta vivienda quería separar los distintos ambientes, pero sin renunciar a la estructura de la casa.
El objetivo de la reforma era compartimentar los distintos usos y dotar a la casa un área mínimamente privada, frente a las zonas más sociales, aunque por el camino hubiera que deshacer lo que se había realizado anteriormente para convertir la vivienda en un moderno loft mediante algunos tabiques y distintas perfilerías acristaladas.
Como resultado de la reforma de Egue y Seta, es una vivienda que en absoluto ha renunciado a la permeabilidad visual y a los espacios diáfanos, aunque se ha realizado un esfuerzo por zonificar por usos del espacio de una forma versátil creando áreas con mucha personalidad en las que la vegetación, la utilización de materiales de calidad y la luminosidad juegan un papel muy importante.
En el área central de la vivienda, se encuentran la zona de la cocina (con un atractivo y sofisticado diseño en blanco y negro que incluye un pavimento gres porcelánico imitación hidráulico), una zona de estar delimitada por un sofá y una alfombra y que está presidida por un mueble de televisión hecho a medida con acabado madera de roble.
El espacio común se complemente con un pequeño rincón de lectura, o una amplia zona de trabajo en la que destaca un mueble escritorio hecho a medida y acabado madera de roble.
En las zonas privadas, destaca el dormitorio, luminoso y en el que la presencia de la madera tiene mucha importancia, y el baño (me he enamorado de esa ducha, con el toque cálido que le da el efecto madera y el banquito para sentarse).
Un loft muy Egue y Seta que demuestra que es posible compartimentar un espacio diáfano sin perder su esencia. Gracias a soluciones tan sencillas como unas cortinas de techo a suelo, la vivienda gana privacidad y define mejor cada ambiente, manteniendo al mismo tiempo la amplitud visual, la luminosidad y la sensación de continuidad que hacen tan atractivos este tipo de espacios.
Más información | Egue y Seta
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