Reformar el baño pensando en las necesidades que podemos tener a partir de los 50, y sobre todo, a partir de los 60, no significa crear un espacio poco atractivo. Al contrario, se trata de diseñar un baño que sea más cómodo, seguro y funcional sin sacrificar el estilo.
Y además, lo mejor es planificar esas reformas con tiempo, cuando realmente no nos hacen falta de forma urgente. Y un buen momento son esas reformas que se hacen a partir de los 50, cuando los hijos abandonan el nido, y podemos adaptar la casa a nuestras necesidades presentes y futuras.
Cómo hay que reformar el cuarto de baño a partir de los 50
El cuarto de baño es uno de los espacios del hogar donde más accidentes domésticos se producen, especialmente entre personas de más de 60 años, por lo que adaptar su diseño se convierte en una prioridad para garantizar la autonomía y el bienestar.
Por eso, expertos en accesibilidad y diseño coinciden en que eliminar barreras arquitectónicas, instalar elementos de apoyo y mejorar la iluminación son las claves para conseguir un baño que acompañe a sus usuarios a lo largo de los años, adaptándose a sus necesidades cambiantes. Louise Misell, del estudio Louise Interiors, señalan que "Diseñar un baño accesible no significa renunciar al diseño; significa priorizar la comodidad desde el principio".
Adiós a la bañera, hola a la ducha a ras de suelo
Uno de los cambios más importantes en un baño para mayores de 60 años es sustituir la bañera por una ducha a ras de suelo. Eliminar el escalón de entrada reduce drásticamente el riesgo de tropiezos y caídas, además de facilitar el acceso, especialmente si en el futuro fuera necesario utilizar un andador o una silla de ruedas.
La ducha a ras de suelo no solo es más segura, sino también más moderna y elegante. Se integra perfectamente en cualquier estilo decorativo, desde el minimalista hasta el más clásico. Además, esta solución amplía visualmente el espacio, haciendo que baños pequeños parezcan más grandes y despejados. Según Louise Misell, estos diseños hace que sea "más fácil moverse sin tropezar y más fácil de entrar y salir del baño".
Para evitar que el agua se salga, es fundamental contar con una buena evacuación y, si el espacio lo permite, instalar una mampara fija de vidrio o, mejor aún, prescindir de mamparas y diseñar una zona de ducha bien delimitada con una ligera pendiente hacia el desagüe. Si se opta por mampara, lo ideal es que sea sin perfiles ni guías en el suelo para facilitar la limpieza y evitar obstáculos.
Suelos antideslizantes: seguridad que no se ve
El suelo del baño debe ser antideslizante incluso cuando está mojado, pero esto no significa renunciar a la estética. Existen baldosas porcelánicas con acabado antideslizante que imitan la madera, el mármol o la piedra natural con resultados espectaculares.
Es importante elegir pavimentos con una clasificación antideslizante adecuada. Los expertos recomiendan suelos con clasificación C2 o C3 para baños, especialmente en zonas de ducha. Además, conviene evitar juntas muy marcadas o desniveles que puedan suponer un riesgo de tropiezo.
Dentro de la ducha, se puede optar por platos de resina antideslizantes con textura suave al tacto que no resultan incómodos para los pies descalzos, o por pavimento continuo de microcemento o resina, soluciones muy actuales que además facilitan enormemente la limpieza.
Asiento en la ducha: comodidad y seguridad
Instalar un asiento abatible o fijo en la ducha es una de las mejores decisiones para garantizar el confort y la seguridad. Ducharse sentado reduce el riesgo de caídas por mareo, cansancio o pérdida de equilibrio, y hace que la higiene diaria sea mucho más relajada y agradable.
Los asientos abatibles se pliegan contra la pared cuando no se usan, dejando espacio libre en duchas pequeñas. Los modelos fijos tipo banco ofrecen mayor estabilidad y pueden servir también de repisa para colocar productos de higiene.
Existe una amplia variedad de diseños y materiales, desde asientos de teca que aportan calidez y elegancia hasta modelos de resina o acero inoxidable con acabados modernos que se integran perfectamente en el conjunto del baño. Desde Rikbdesignbuild, una empresa instaladora de baños recomiendan por ejemplo instalar "una silla de ducha de madera incorporada para aportar comodidad y calidez".
Iluminación potente y sin sombras
La iluminación es fundamental en un baño para personas mayores, ya que con la edad la capacidad visual disminuye y se necesita más luz para realizar las tareas cotidianas con seguridad. No basta con un punto de luz central, sino que es esencial contar con iluminación general potente y luces específicas en el espejo, la ducha y el inodoro.
El espejo debe contar con iluminación integrada o apliques a ambos lados que eviten sombras en el rostro, facilitando tareas como el afeitado, el maquillaje o la higiene dental. En la ducha, una luz led integrada en el techo aporta claridad sin riesgo de contacto con el agua.
También es muy recomendable instalar luz nocturna con sensor de movimiento en el suelo o a baja altura, que se enciende automáticamente cuando alguien entra al baño durante la noche, evitando encandilamiento y reduciendo el riesgo de caídas.
Grifería termostática y de fácil manejo
La grifería tradicional con mandos giratorios puede resultar difícil de manipular para personas con artritis o movilidad reducida en las manos. Por eso, es preferible optar por grifos monomando con palanca larga o, mejor aún, por grifería termostática que mantiene la temperatura del agua constante, evitando quemaduras por cambios bruscos.
La grifería termostática es especialmente recomendable en la ducha, donde además debería instalarse a una altura accesible, entre 90 y 110 cm del suelo. Los modelos con palanca permiten un manejo más sencillo y ergonómico que los sistemas de dos mandos. Otra opción interesante para los lavabos son los grifos con sensor que se activan con el movimiento de las manos.
Muebles de baño a la altura adecuada
El lavabo y los muebles del baño deben estar a una altura ergonómica que evite tener que agacharse o estirarse en exceso. La altura estándar de un lavabo ronda los 85 cm, pero puede ajustarse según las necesidades de cada persona. Si algún miembro de la familia utiliza silla de ruedas, lo ideal es instalar un lavabo suspendido sin pedestal que permita acercar la silla.
Los armarios y estanterías deben colocarse a alturas accesibles, evitando muebles altos que obliguen a usar escaleras o taburetes. Es preferible aprovechar la zona media y baja para el almacenamiento diario, dejando las partes altas solo para objetos de uso ocasional.
Los cajones son más accesibles que las puertas con bisagras, ya que permiten ver todo el contenido de un vistazo y acceder al fondo sin necesidad de agacharse o meter medio cuerpo dentro del armario.
Almacenamiento accesible
En un baño para personas mayores, el almacenamiento debe ser práctico y estar al alcance de la mano. Evita muebles excesivamente profundos donde los objetos del fondo queden inaccesibles. Opta por estanterías abiertas o armarios con baldas extraíbles que faciliten ver y coger lo que se necesita.
Las repisas en la ducha deben estar a una altura cómoda para alcanzar champú, gel y esponja sin tener que agacharse o estirarse peligrosamente. Los dispensadores de pared son una buena alternativa que evita tener que manipular botes resbaladizos.
También es útil contar con cestas organizadoras y bandejas que mantengan el orden y faciliten encontrar rápidamente lo que se busca, especialmente si la visión no es tan buena como antes.
Barras de apoyo: funcionalidad sin renunciar al diseño
Las barras de apoyo son imprescindibles en un baño adaptado para personas que nos encaminamos hacia los 60. Pero por suerte, ya no tienen por qué parecer elementos clínicos. En la actualidad, existen modelos en acabados cromados, negro mate, dorado o incluso de madera que se integran perfectamente con el resto de los accesorios del baño.
Es recomendable instalar barras de apoyo en la ducha, junto al inodoro y en zonas estratégicas donde puedan servir de ayuda para mantener el equilibrio. La altura y la colocación deben ser ergonómicas, adaptadas a la persona que las va a utilizar. Combinar barras horizontales y verticales proporciona mayor versatilidad y seguridad. Además de su función práctica, las barras de apoyo pueden servir como toalleros o percheros, uniendo utilidad y estética sin recargar el espacio.
Sin puertas que obstaculicen
Si el espacio lo permite, lo ideal es que la puerta del baño se abra hacia fuera o instalar una puerta corredera. Esto facilita el acceso con andador o silla de ruedas y, en caso de emergencia, permite entrar desde fuera aunque la persona se haya caído bloqueando la puerta.
El ancho mínimo recomendado para la puerta es de 80 cm, que permite el paso cómodo de ayudas técnicas para la movilidad. Además, es conveniente instalar una cerradura que pueda abrirse desde fuera con una moneda o destornillador en caso de necesidad.
Inodoro elevado con apoyo
Otra de las claves en la reforma de un baño para mayores de 60 años es optar por un inodoro de altura regulable o elevado. Los modelos estándar suelen tener una altura aproximada de 40 cm, mientras que los elevados rondan los 45-50 cm, lo que facilita sentarse y levantarse sin realizar grandes esfuerzos.
Muchos fabricantes ofrecen inodoros suspendidos que, además de aportar un aspecto más moderno y facilitar la limpieza del suelo, permiten ajustar la altura durante la instalación según las necesidades del usuario.
Complementar el inodoro con apoyabrazos abatibles es otra solución inteligente que suma autonomía y comodidad. Estos apoyos se pliegan cuando no se utilizan, dejando el espacio libre para otras personas o para facilitar las transferencias desde una silla de ruedas.
Materiales fáciles de limpiar
Por último, pero no menos importante, elegir materiales de fácil mantenimiento reduce el esfuerzo que requiere mantener el baño limpio y contribuye a una mejor higiene. Superficies lisas, sin juntas excesivas o texturas complicadas, facilitan la limpieza diaria.
Los revestimientos de gran formato reducen el número de juntas, que son las zonas donde más se acumula la suciedad y la humedad. Tanto en paredes como en suelos, las piezas grandes aportan además sensación de amplitud y modernidad.
Para evitar la formación de moho y bacterias, es fundamental contar con una buena ventilación, ya sea natural mediante una ventana o forzada con un extractor potente que renueve el aire y elimine la humedad tras cada uso.
Fotografía de portada | dit26978 para Freepik
En Decoesfera | Una pareja decidió reformar su dúplex en París tras la marcha de sus hijos: este es el espectacular resultado
Ver 0 comentarios