Durante décadas, el bidé ha sido un elemento habitual en los cuartos de baño. Sin embargo, las nuevas tendencias en arquitectura e interiorismo marcadas por la optimización del espacio, han provocado su progresiva desaparición, especialmente en viviendas de tamaño reducido.
Ante este cambio, la arquitecta Emma Guillén (@rusem.ma) propone una alternativa práctica, higiénica y cada vez más presente en los proyectos contemporáneos: la ducha higiénica. Un recurso sencillo que no solo sustituye al bidé tradicional, sino que mejora la versatilidad del baño sin renunciar al confort.
La solución que gana espacio
En muchos hogares actuales, especialmente en entornos urbanos, cada centímetro cuenta. Eliminar el bidé permite liberar espacio para ampliar la zona de ducha, incorporar almacenaje o simplemente ganar sensación de amplitud visual.
En este contexto, la ducha higiénica se presenta como una opción inteligente. Se trata de un pequeño dispositivo similar a un rociador de ducha, instalado junto al inodoro, que cumple la misma función que el bidé pero con un diseño mucho más compacto.
Además, su estética discreta encaja fácilmente en cualquier estilo decorativo, desde los baños más minimalistas hasta los de inspiración clásica o contemporánea.
La clave está en la colocación
Ahora bien, como advierte Emma Guillén, no basta con instalarla, la correcta ubicación es fundamental para garantizar su comodidad de uso. "Si lo colocas mal, es incómodo, tiene que quedar accesible sentado, sin girarte ni forzar el brazo", dice.
La ducha higiénica debe situarse a una altura de entre 60 y 70 centímetros desde el suelo, una medida pensada para que resulte accesible desde una posición sentada, sin necesidad de realizar movimientos incómodos.
En cuanto a la distancia respecto al inodoro, lo ideal es mantenerla entre 20 y 30 centímetros. Este margen permite utilizarla con naturalidad, evitando giros forzados o posturas poco ergonómicas.
Otro aspecto clave es su orientación, siempre que sea posible, debe colocarse en el lado dominante del usuario. Es decir, a la derecha si se es diestro y a la izquierda en el caso de personas zurdas. Este pequeño detalle marca una gran diferencia en el uso cotidiano.
Más allá de su practicidad, la ducha higiénica también responde a una creciente preocupación por la higiene personal y la sostenibilidad. Reduce el consumo de papel higiénico y ofrece una limpieza más eficaz, alineándose con hábitos cada vez más extendidos a nivel global.
Desde el punto de vista del diseño, su integración permite crear baños más despejados, visualmente ligeros y mejor organizados. Prescindir del bidé no implica renunciar a sus beneficios, sino adaptarlos a una nueva forma de habitar el espacio.
Fotografía de portada | Vía @rusem.ma | Bathrooms of Instagram
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