Emma Guillén, arquitecta: "Este es el gran error de tu ducha, estás a tiempo de evitarlo"

Un cambio mínimo pero muy significativo en el cuarto de baño a largo plazo

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María Lancha

Editor

En el diseño de interiores, son muchas las decisiones que parecen menores pero terminan marcando una gran diferencia en la vida cotidiana. La ducha es uno de los mejores ejemplos. Más allá de los materiales, el tamaño o la estética, existe un detalle técnico que, según la arquitecta Emma Guillén (@rusem.ma), se repite con frecuencia en reformas y viviendas de nueva construcción: la mala ubicación de los mandos.

“Este es el gran error de tu ducha”, advierte Guillén. Y no se refiere a cuestiones visuales ni de tendencia, sino a algo mucho más práctico, colocar los controles justo debajo del rociador.

Un fallo que lo cambia todo

ducha Vía @rusem.ma

A simple vista, puede parecer la opción más lógica. Sin embargo, en el uso diario se convierte en una pequeña incomodidad constante. Cuando los mandos están situados bajo el chorro de agua, no hay forma de activarlos sin mojarse. Esto implica entrar en la ducha antes de haber regulado la temperatura o la presión, lo que puede resultar especialmente molesto en invierno o cuando el agua tarda unos segundos en estabilizarse.

ducha Vía @rusem.ma

La solución, explica la arquitecta, es tan sencilla como efectiva: desplazar los mandos hacia una pared lateral o cerca de la entrada de la ducha. “Accedes en seco, regulas y luego entras”, resume. Este gesto permite encender el agua sin mojarse, ajustar la temperatura con comodidad y evitar esos primeros segundos incómodos bajo un chorro demasiado frío o caliente.

ducha Vía @rusem.ma

En términos de diseño, no requiere grandes cambios. Según Guillén, una distancia aproximada de 40 centímetros desde la entrada es suficiente para lograr una ubicación funcional. Este pequeño ajuste no solo mejora la experiencia diaria, sino que también aporta una mayor sensación de control y confort en el uso del espacio.

ducha Vía @rusem.ma

Este tipo de decisiones reflejan una tendencia creciente en interiorismo, priorizar la ergonomía y la experiencia del usuario por encima de la mera estética. La ducha deja de ser un elemento puramente funcional para convertirse en un espacio pensado al detalle, donde cada elemento responde a un uso lógico e intuitivo.

ducha Vía @rusem.ma

En definitiva, se trata de un cambio mínimo en fase de obra o reforma, pero con un impacto significativo a largo plazo. Como concluye Guillén, “es un detalle pequeño que cambia el día a día”. Y, precisamente por eso, conviene tenerlo en cuenta antes de que sea demasiado tarde.

Fotografía de portada | Vía @rusem.ma

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