Encontrar un lugar para la lavadora puede convertirse en uno de los grandes quebraderos de cabeza cuando los metros cuadrados escasean. Cocinas pequeñas, baños sin espacio libre o viviendas en las que cada centímetro está perfectamente aprovechado obligan a buscar soluciones ingeniosas para integrar los electrodomésticos sin sacrificar espacio de almacenaje.
Pero quizá el problema esté en la propia pregunta. No hace falta tener una habitación destinada al lavadero para organizar la zona de lavado. Ni siquiera un armario especialmente grande. Como explica la arquitecta Emma Guillén (@rusem.ma), basta con planificar bien un único frente y aprovechar su interior.
"Si no tienes sitio para poner la lavadora, basta con el interior de un armario", plantea Guillén. Una solución especialmente interesante para pisos pequeños, donde esconder los electrodomésticos detrás de unas puertas permite mantener una estética limpia y ordenada cuando la zona de lavado no está en uso.
Una columna de lavadora y secadora para ganar espacio
La primera clave está en aprovechar la altura en lugar de ocupar demasiado espacio en horizontal. En lugar de colocar la lavadora y la secadora una al lado de la otra, la arquitecta propone instalarlas en columna.
"Lavadora más secadora en columna para ocupar menos ancho", explica. De esta manera, ambos electrodomésticos utilizan prácticamente la misma superficie en planta que uno solo y dejan libre el espacio lateral para incorporar otras funciones.
El espacio que casi nunca tenemos en cuenta
Pero la propuesta de Emma Guillén va un paso más allá. El objetivo no es simplemente esconder la lavadora y la secadora, sino conseguir que todo lo relacionado con la colada tenga su propio lugar. Por eso recomienda aprovechar el espacio que queda junto a los electrodomésticos para una función que muchas veces se pasa por alto: dejar la ropa antes y después del lavado.
"Hay algo que casi nunca tenemos en cuenta: dónde dejar la ropa antes y después", señala. Ese pequeño espacio puede marcar una gran diferencia en el día a día. Una balda, una superficie de apoyo o un pequeño módulo pueden servir para colocar la ropa pendiente de lavar, organizar las prendas recién salidas de la secadora o preparar una colada sin tener que trasladar todo de una estancia a otra.
Y lo más interesante es que, según la arquitecta, no hace falta disponer de una gran cantidad de espacio para conseguirlo. "En solo 55 centímetros, podemos encajarlo", asegura.
Un metro y medio para organizar todo el lavadero
Cuando se dispone de algunos centímetros adicionales, las posibilidades aumentan considerablemente. El mismo frente puede convertirse en un auténtico centro de lavado perfectamente organizado. "Con un poquito más de ancho podemos añadir un módulo para guardar la tabla de planchar, la escoba, el tendedero y los productos de limpieza", explica Emma Guillén.
Así, lo que inicialmente parecía un problema, puede convertirse en una oportunidad para concentrar todas las tareas y accesorios de limpieza en un único punto de la vivienda. La propuesta cabe, según la arquitecta, "en solo un metro y medio". Una dimensión relativamente pequeña.
Eso sí, existe una medida fundamental que no conviene pasar por alto al diseñar este tipo de solución: la profundidad. "Recuerda dejar al menos 70 centímetros de fondo", advierte la experta.
Fotografía de portada | Vía @rusem.ma | Foto de Bayu Syaits en Unsplash
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