Cómo mantener el agua de una piscina desmontable limpia durante todo el verano sin tener que vaciarla

El secreto no está en añadir más cloro, sino en combinar una buena filtración, controlar el pH y retirar la suciedad a diario

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Joana Costa

Editor

En una época en la que estamos sometidos a una ola de calor tras otra, las piscinas desmontables se han convertido en una de las soluciones más populares para combatir el calor en jardines, patios e incluso terrazas de grandes dimensiones. 

Son más económicas que una piscina de obra y fáciles de instalar, pero también requieren un mantenimiento constante si se quiere conservar el agua limpia durante todo el verano sin necesidad de vaciarla cada pocos días.

Uno de los problemas más habituales aparece cuando el agua empieza a perder transparencia o adquiere un tono verdoso. Aunque muchas personas recurren directamente al cloro, los especialistas coinciden en que ese no siempre es el origen del problema. 

Según los especialistas AstralPool, antes de añadir productos desinfectantes conviene comprobar que el agua mantiene un pH entre 7,2 y 7,6, ya que fuera de ese rango el cloro pierde gran parte de su eficacia.

Filtros a pleno rendimiento

La filtración también desempeña un papel fundamental. Las depuradoras de las piscinas desmontables suelen tener menos capacidad que las de una piscina de obra, por lo que necesitan funcionar todos los días para eliminar partículas en suspensión y repartir correctamente los productos de tratamiento. 

El tiempo dependerá del volumen de agua y de la potencia del equipo, aunque en verano suele ser necesario mantener la depuradora varias horas al día y aumentar ese tiempo durante las jornadas de más calor.

Limpiar enseguida

Otro aspecto que ayuda a conservar el agua es retirar cuanto antes hojas, insectos y otros restos flotantes con un recogehojas. Estos residuos terminan descomponiéndose en el agua, favoreciendo el crecimiento de microorganismos y aumentando el consumo de productos químicos.

Además del cloro, conviene revisar el estado del agua con un kit de análisis una o dos veces por semana. Existen tiras reactivas, gotas y medidores digitales que permiten comprobar en pocos segundos el nivel de pH y de desinfectante. Detectar un desequilibrio a tiempo evita problemas mucho más difíciles de corregir después.

Piscina

Los especialistas también recomiendan cubrir la piscina cuando no se utiliza. Una lona reduce la entrada de polvo, hojas e insectos, limita la evaporación y protege el agua de la radiación solar, uno de los factores que favorecen la proliferación de algas durante los meses más calurosos.

La limpieza del fondo y de las paredes tampoco debe descuidarse. Aunque el agua parezca transparente, con el paso de los días pueden acumularse pequeñas partículas que sirven de alimento para algas y bacterias. Pasar un limpiafondos manual o un cepillo específico una vez por semana ayuda a mantener la piscina en mejores condiciones.

No pasarse con el cloro

Por último, conviene evitar algunos errores muy habituales, como añadir más cloro del necesario pensando que así el agua durará más tiempo. Según AstralPool, mantener el equilibrio químico resulta mucho más eficaz que sobredosificar los productos, ya que un pH incorrecto reduce el poder desinfectante del cloro y obliga a utilizar cantidades mayores para obtener el mismo resultado.

Con una rutina sencilla basada en la filtración diaria, el control del pH, una correcta desinfección y la retirada frecuente de residuos, es posible mantener el agua de una piscina desmontable limpia y transparente durante toda la temporada sin tener que renovarla continuamente.

Fotos | En Pexels: Anh Lee e IA

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