El otoño no tiene por qué significar el final de las flores en el jardín. Aunque muchas plantas comienzan a perder su color con la permanencia de las noches frescas, otras encuentran precisamente en esta época del año, por fin, las condiciones ideales para florecer al bajar las temperaturas.
Es el caso del crisantemo, una planta ornamental que puede mantener su floración durante varias semanas y, en determinadas condiciones, acercarse a los dos meses.
Diversidad de colores
Precisamente, los crisantemos destacan por su abundante floración, su resistencia y la relativa sencillez de sus cuidados. Aunque existen variedades amarillas, blancas y anaranjadas, las de flores rosas son especialmente decorativas y permiten dar un toque de color a jardines, terrazas y balcones.
Por qué florecen cuando llega el otoño
Una de las particularidades de esta planta es que muchas de sus variedades comienzan a formar los botones florales cuando los días se acortan y las noches se alargan. Este mecanismo natural explica por qué los crisantemos alcanzan uno de sus mejores momentos entre finales de verano y otoño, precisamente cuando otras especies dejan de producir flores.
En general, la floración puede prolongarse durante cerca de dos meses, aunque esto no significa que cada flor dure tanto tiempo. El secreto está en la apertura progresiva de nuevos botones, que permite mantener la planta cubierta de flores durante semanas. La temperatura, la variedad elegida y las condiciones de cultivo influyen directamente en su duración.
Como margaritas o pompones
Otra de sus ventajas es la diversidad de formas. Algunos crisantemos tienen flores abiertas que recuerdan a las margaritas, mientras que otros presentan numerosos pétalos agrupados en forma de pompón.
Esta variedad permite combinarlos con otras plantas o utilizarlos como protagonistas de jardineras y macizos. Además, las variedades de flores abiertas pueden ofrecer alimento a determinados insectos polinizadores durante el otoño.
Los cuidados básicos
Aunque los crisantemos tienen fama de resistentes, necesitan unas condiciones mínimas para desarrollarse correctamente. La más importante es la luz: conviene colocarlos en un lugar soleado, ya que la falta de iluminación puede debilitar sus tallos y reducir considerablemente la cantidad de flores.
Asimismo, el riego también es fundamental. La tierra debe mantenerse ligeramente húmeda, pero nunca encharcada. En macetas, es especialmente importante que existan orificios de drenaje para evitar que el agua se acumule alrededor de las raíces. También se recomienda regar directamente sobre el sustrato, evitando mojar innecesariamente las hojas.
Para conseguir una planta más frondosa, los especialistas aconsejan despuntar los tallos durante la fase de crecimiento, una técnica que favorece la aparición de nuevas ramificaciones.
Sin embargo, no debe realizarse demasiado tarde, porque podrían eliminarse los botones que darán lugar a las flores otoñales. Asimismo, retirar las flores marchitas también ayuda a mantener un aspecto cuidado.
Cómo elegir un ejemplar que dure más tiempo
Como sucede con otras muchas plantas con flores, a la hora de comprar un crisantemo, uno de los mejores trucos consiste en elegir un ejemplar que todavía tenga numerosos botones cerrados.
De esta manera, las flores se irán abriendo progresivamente y será posible disfrutar de la planta durante más tiempo. También conviene comprobar que las hojas estén sanas y que la tierra no presente un exceso de humedad.
Fotos | En Pexels: Dmytro Koplyk, Jeff Yang, Teodor Buhl e Ilo Frey.
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