Febrero es un mes de transición. Aunque el frío aún se deja sentir, la luz empieza a alargarse y el jardín o la terraza comienza a despertar. Para los amantes de las plantas y la decoración natural, este es el momento perfecto para anticiparse a la primavera y sembrar flores que, con los cuidados adecuados, llenarán de color y vida cualquier espacio exterior (e incluso interior) en los próximos meses.
Estas son tres flores ideales para sembrar en febrero, fáciles de cuidar, muy decorativas y perfectas para transformar jardines, balcones y patios. No esperes más y esta primavera apuesta por un jardín, terraza o balcón lleno de color desde primera hora.
Caléndula
La caléndula es una de las flores más agradecidas que existen. Sus tonos amarillos y naranjas aportan calidez inmediata y encajan a la perfección en jardines de estilo natural, rústico o mediterráneo. Puede sembrarse directamente en el suelo o en macetas a finales de febrero, siempre que no haya heladas intensas.
Prefiere un sustrato ligero y bien drenado. No necesita riegos abundantes: basta con mantener la tierra ligeramente húmeda. Además, es una planta resistente que florece durante meses si se van retirando las flores secas.
Dónde colocarla
La caléndula agradece el sol directo, aunque también tolera la semisombra. Es ideal para parterres, borduras o macetas de barro, donde refuerza ese aire campestre tan buscado en decoración exterior.
Petunia
Si hay una flor asociada a la explosión cromática de la primavera, esa es la petunia. Sus flores abundantes y sus múltiples colores desde blancos y rosas hasta violetas intensos, la convierten en una apuesta segura. En febrero conviene sembrarla en semillero, en un lugar protegido y luminoso.
Necesita temperaturas suaves para germinar. Una vez crecida, requiere riegos regulares, evitando encharcamientos, y un abonado ligero para favorecer una floración continua.
Dónde colocarla
Las petunias son perfectas para macetas colgantes, jardineras de balcón y terrazas soleadas. Colocadas en grupo crean un efecto visual muy decorativo y aportan dinamismo a fachadas y espacios urbanos.
Lobelia
La lobelia destaca por sus pequeñas flores en tonos azules, violetas o blancos, ideales para quienes buscan un jardín más sofisticado y fresco. Es una flor delicada en apariencia, pero sorprendentemente fácil de mantener. Se siembra en febrero en semillero y necesita luz, pero no sol directo durante sus primeras semanas. El sustrato debe mantenerse húmedo, sin excesos. Una vez establecida, florece de forma abundante durante la primavera y el verano.
Dónde colocarla
Es perfecta para jardineras, macetas pequeñas o como planta colgante. Funciona muy bien en semisombra y combina especialmente bien con otras flores de colores más intensos, equilibrando el conjunto.
Fotografía de portada | Unsplash
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