Todos tenemos en casa este tipo de electrodoméstico que consume igual que 65 neveras al mismo tiempo

Lejos de renunciar a la comodidad, se trata de incorporar hábitos y decisiones que optimicen el uso de la energía

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María Lancha

Editor

En cualquier cocina moderna conviven decenas de pequeños aliados que facilitan el día a día. Desde la cafetera que nos despierta cada mañana hasta el lavavajillas que simplifica la limpieza, todos ellos cumplen una función esencial. Sin embargo, hay un aspecto que suele pasar desapercibido: el consumo energético que generan, incluso cuando no los estamos utilizando de forma directa.

Mientras algunos aparatos trabajan de manera constante como el frigorífico, otros permanecen en un discreto segundo plano, listos para activarse en cualquier momento. Este “modo espera” o standby forma parte de nuestra rutina doméstica, pero también supone un gasto energético continuo que, sumado, tiene un impacto considerable en la factura eléctrica.

El horno eléctrico

Entre todos los electrodomésticos presentes en la cocina, hay uno que destaca por su elevado consumo, el horno eléctrico. Presente en la mayoría de los hogares, especialmente en aquellos donde la cocina es un espacio activo y creativo, este aparato combina funcionalidad y versatilidad. Sin embargo, su eficiencia energética dista mucho de ser discreta.

Cuando está en funcionamiento, un horno eléctrico puede alcanzar potencias de entre 2.000 y 5.000 vatios. Esta cifra lo sitúa muy por encima de otros electrodomésticos habituales. Para ponerlo en perspectiva, su consumo puede equipararse al de decenas de frigoríficos funcionando al mismo tiempo, según publica el medio francés JV Tech

El consumo silencioso

El impacto del horno no se limita únicamente a los momentos en los que se utiliza. Muchos modelos actuales continúan consumiendo electricidad incluso cuando están apagados. Elementos como el reloj digital, la iluminación del panel o los sistemas electrónicos permanecen activos en modo standby, generando un consumo constante que pasa inadvertido.

Este fenómeno no es exclusivo del horno, pero sí especialmente relevante en él debido a su potencia. En conjunto, el consumo en espera de los electrodomésticos del hogar puede representar un porcentaje significativo del gasto energético anual, llegando a convertirse en un coste oculto que pocas veces se tiene en cuenta.

Diseño, confort y eficiencia

La elección de electrodomésticos forma parte del diseño global del espacio, pero también de su funcionalidad y sostenibilidad. Apostar por modelos eficientes, integrar soluciones que reduzcan el consumo y planificar el uso de los aparatos son decisiones que impactan tanto en el confort como en el gasto energético.

El horno, como pieza central en muchas cocinas, merece una atención especial. Optar por modelos con buena calificación energética, evitar el uso innecesario y desconectarlo completamente cuando no se utilice son pequeños gestos que pueden marcar la diferencia.

Imagen de portada | Unsplash

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