Con la llegada del calor, el aire acondicionado se convierte en el gran aliado para mantener la vivienda a una temperatura agradable. Sin embargo, elegir un equipo eficiente no es suficiente. Su ubicación dentro de la casa puede marcar la diferencia entre disfrutar de un ambiente confortable o convivir con corrientes de aire molestas, un consumo energético elevado y una climatización poco eficaz.
Así lo explica el arquitecto Marcelo Seia, que advierte de que uno de los errores más habituales es decidir dónde instalar el aparato pensando únicamente en la estética o en la comodidad de la obra. "Si tienes un aire acondicionado o estás pensando en comprarlo, te voy a decir algo: el lugar donde colocarlo no da lo mismo", asegura.
Según el especialista, una mala ubicación puede traducirse en molestias constantes, ruidos, vibraciones e incluso problemas físicos derivados de recibir el aire frío de forma directa. "Mucha gente elige por estética o comodidad y se da cuenta cuando aparecen las consecuencias: incomodidad, ruidos, vibraciones o dolor de garganta", señala.
El dormitorio, un error frecuente
El dormitorio es una de las estancias donde más dudas genera la instalación del aire acondicionado. Aunque muchos optan por colocarlo frente a la cama, Seia explica que esta decisión no suele ser la más acertada. "En el dormitorio, el aire apunta directo o tiene el recorrido equivocado. El aire sale con velocidad, rebota y vuelve a la cama de forma directa", explica el arquitecto.
La solución depende de la distribución de la habitación. Si el equipo está situado sobre el cabecero, recomienda orientar la salida del aire hacia el techo para evitar que incida directamente sobre quienes descansan. "Si lo tienes en la zona del cabecero, es recomendable que el aire salga hacia arriba, hacia el techo", indica.
En habitaciones más amplias, la mejor alternativa pasa por instalar el aparato en una pared lateral. De esta forma, el aire frío tiene tiempo de mezclarse con el aire caliente de la estancia antes de llegar a las personas, consiguiendo una temperatura más uniforme y agradable.
El salón y el comedor
Otro de los errores más habituales aparece en el salón o el comedor. En estos espacios, muchas instalaciones terminan dirigiendo el flujo de aire directamente hacia el sofá, una decisión que, según Seia, perjudica el confort diario. "Cuando el aire apunta al sillón, el cuerpo está quieto y el aire frío repetido se siente como un castigo", afirma.
Por ello, el arquitecto recomienda que el equipo impulse el aire hacia una zona de paso y no directamente hacia las personas. "Yo prefiero que el aire salga a una zona de paso para que se mezcle con el aire caliente del ambiente y baje de una forma indirecta sobre las personas", explica.
El objetivo del sistema de climatización no es generar una corriente constante sobre los ocupantes, sino conseguir que toda la estancia alcance una temperatura homogénea.
El problema del recorrido corto
Más allá de la orientación del aparato, existe otro fallo muy común que afecta directamente a su rendimiento: el denominado "recorrido corto". Se produce cuando el aire apenas circula por la habitación y permanece concentrado en las inmediaciones del equipo. Como consecuencia, una parte de la estancia se enfría rápidamente mientras el resto continúa con una temperatura elevada.
"Cuando colocas el aire de tal forma que hace un recorrido muy corto, el living no se enfría, sino que se queda una zona dentro del equipo muy fresca y el resto sigue con calor", explica Seia.
Ante esa sensación de calor persistente, muchas personas optan por bajar todavía más la temperatura del aparato para compensar, aumentando el consumo eléctrico sin mejorar realmente el confort. "El resultado termina siendo más gasto y peor confort", resume el arquitecto. Y concluye con una idea que resume su filosofía de diseño: "El aire acondicionado no está para tirarte aire encima; está para climatizar el ambiente".
Dos errores que también afectan al rendimiento
Además de la ubicación dentro de cada estancia, Seia señala otros dos aspectos que suelen pasarse por alto y que también condicionan el funcionamiento del equipo. El primero consiste en instalar la unidad interior en una pared que recibe sol directo durante gran parte del día. El calor acumulado altera la lectura de los sensores del aparato, que interpreta una temperatura superior a la real.
"Yo no colocaría el aire acondicionado donde le pega el sol directo o donde la pared se recalienta por el sol", advierte. "El aire acondicionado toma decisiones con lo que siente alrededor, por lo que si está en una pared caliente trabaja con una información mentirosa. El equipo no trabaja con la temperatura real y aumenta el consumo".
El segundo error tiene que ver con el drenaje del agua de condensación. Todo aire acondicionado genera agua al funcionar y esta debe evacuarse correctamente hacia un desagüe. Cuando no existe una salida cercana, la instalación se complica y pueden aparecer problemas posteriores.
Por ello, el arquitecto recomienda planificar la ubicación teniendo en cuenta este aspecto desde el principio. "Evitaría poner el aire donde el agua no tenga una salida cercana", explica. "El aire acondicionado no solo enfría, sino que también junta agua y esa agua tiene que ir al desagüe. Yo elegiría una pared cercana donde tengas un desagüe cerca".
Fotografía de portada | Marcelo Seia
En Decoesfera | Tu comunidad de vecinos puede obligarte a quitar el aire acondicionado de tu casa si no has tenido en cuenta este detalle
En Decoesfera | Un arquitecto explica las tres formas de bajar la temperatura de una habitación usando un simple ventilador
Ver 0 comentarios