En los tiempos que corren, contar con un refugio al que poder escaparse, desconectar de la rutina y sentirse a gusto se ha convertido en todo un privilegio. Y eso es precisamente lo que han encontrado Juan del Val y Nuria Roca en su nueva casa de campo, situada en la localidad de Candeleda (Ávila), a pocos kilómetros de Madrid. La pareja adquirió esta vivienda hace unos meses con la ilusión de tener un rincón en plena naturaleza, al que poder retirarse y disfrutar de la tranquilidad, lejos del ritmo de la ciudad.
El lugar elegido por la pareja no es casualidad. Candelea se extiende entre el valle del Tiétar y las primeras estribaciones de la sierra de Gredos, un enclave que destaca por la diversidad de sus paisajes y su riqueza natural. Pero si hay algo muy especial que tiene Candelea, es su microclima suave, por eso sus inviernos son más llevadores y su paisaje una auténtica maravilla para cualquiera que busque tranquilidad e inspiración.
Allí Juan, ha hecho su refugio, pocos meses después de que el escritor ganase el premio Planeta. Un suculento premio de un millón de euros que ha permitido que este sueño que tenía Nuria, se haya hecho realidad. Aunque el propio Juan, reconoce que: "La última inversión me generó más dudas que a mi mujer, ella quería una casa en el campo y yo soy como Woody Allen, que no me gustan los mosquitos. Yo soy muy urbanita", comentaba a la publicación Vanitatis. Aunque también reconoce, que aunque tuviese esas dudas no dudó en darle la razón a Nuria y afirmó que había sido una muy buena compra.
La casa ha sido reformada, pero no es de nueva construcción, por lo que conserva las líneas arquitectónicas tradicionales de la zona. En ella, la piedra y la madera adquieren todo el protagonismo, dando lugar a una estética rústica que, sin embargo, se combina con elementos contemporáneos. El resultado es una vivienda con mucho carácter, en la que tradición y modernidad conviven en equilibrio y cuya arquitectura se integra de forma natural en el paisaje, respetando la esencia del entorno sin romper su armonía.
En el exterior se observan muros robustos con grandes ventanales para aprovechar al máximo la luz. Pero el gran protagonista es su porche, un rincón para disfrutar de comidas y sobremesas interminables con amigos. Aunque el interior de la vivienda tampoco se queda atrás. Destacan los espacios abiertos y diáfanos, donde cada detalle parece estar cuidadosamente elegido para crear una decoración con mucho carácter.
La madera tiene un gran protagonismo, presente en numerosos muebles de inspiración campestre que conviven con piezas antiguas recuperadas, lámparas de fibras naturales y textiles en tonos cálidos y vibrantes. Una mezcla de estilos que aporta personalidad, calidez y un aire acogedor a cada estancia.
Pero si hay algo que hace realmente mágico este lugar, es el paisaje que lo rodea. La naturaleza cobra todo el protagonismo y crea una atmósfera de lo más evocadora, donde la tranquilidad invita a olvidarse del reloj. La casa de Juan del Val y Nuria Roca cuenta con una amplia finca en la que se alternan rincones de inspiración mediterránea, zonas de pradera silvestre y árboles autóctonos. Un entorno privilegiado para disfrutar del aire libre, tumbarse al sol, dar largos paseos por la propiedad o simplemente encontrar la inspiración para empezar a escribir una nueva novela.
Y, por supuesto, la zona exterior también cuenta con una protagonista indiscutible: una piscina de obra situada en un espacio abierto del jardín. Su ubicación permite disfrutar de muchas horas de sol y, al mismo tiempo, contemplar unas bonitas vistas despejadas de las cumbres de la sierra de Gredos.
Fotos | @juandelval
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