Las tendencias de decoración actuales no parecen querer otra cosa que mantenerse en la total equidistancia: colores claros, tejidos naturales y poco carácter suelen imprimir los interiorismos actuales.
En cambio, la casa de Bibiana Fernández está justo en el extremo contrario. Su vivienda madrileña está llena de color, arte, recuerdos y piezas con personalidad, una mezcla en la que conviven referencias a los años 70 con muebles mid-century y objetos vinculados a su propia historia.
Un hogar con personalidad
La actriz, colaboradora televisiva y actual concursante de MasterChef Celebrity Legend se trasladó a esta vivienda en abril de 2025. Se trata de un chalet situado en una zona residencial de Madrid, lejos del ruido del centro y con vistas hacia la sierra, donde Fernández ha ido construyendo un hogar muy diferente de esos interiores prácticamente intercambiables que abundan en las redes sociales y revistas.
La propia Bibiana compartió entonces algunos de los inevitables contratiempos de cualquier mudanza. Durante los primeros días llegó a estar sin agua caliente y reconocía que todavía no sabía dónde estaba cada cosa. Incluso contó que se había subido al tejado para contemplar el horizonte y familiarizarse poco a poco con su nueva casa.
Un recibidor que avisa de lo que viene
Nada más entrar queda claro que el minimalismo no es el protagonista. El amarillo mostaza domina el recibidor y sirve como telón de fondo para una consola de madera de líneas geométricas, acompañada por diferentes obras y objetos decorativos.
Entre ellos aparece incluso un retrato de la propia Bibiana Fernández, junto a composiciones florales y otras piezas artísticas. La entrada funciona así como una pequeña declaración de intenciones: en esta casa la decoración no busca desaparecer, sino contar quién vive dentro.
Un salón que mira directamente a los años 70
En el salón cambia la paleta, aunque no la personalidad. Aquí predominan el blanco, el negro y los tonos claros, con un gran sofá de piel marfil y respaldo bajo como una de las piezas principales. Los cojines personalizados con la letra “B” introducen un detalle que aleja el espacio de cualquier estética de catálogo.
Una alfombra de motivos geométricos ayuda a delimitar la zona de estar, mientras que una mesa de centro cromada con superficie de cristal recupera claramente la estética de los años 70. Su transparencia, además, evita añadir demasiado peso visual a una estancia en la que ya hay numerosos objetos reclamando atención.
La mesa funciona también como expositor. Libros de gran formato relacionados con la moda, la fotografía y la decoración ocupan parte de sus estantes y convierten el salón en una suerte de autorretrato de los intereses de su propietaria.
El conjunto se completa con obras de arte, una llamativa lámpara de cerámica con forma de piña y plantas de gran tamaño. Frente a esta acumulación de piezas, las paredes claras ayudan a equilibrar el espacio y los grandes ventanales conectan el interior con el jardín.
Más que seguir una única tendencia, Bibiana Fernández ha construido una casa por capas, mezclando épocas, materiales y recuerdos. Se trata de un maximalismo controlado que aspira a vivir rodeada de objetos significativos más que llenar habitaciones.
Fotos | @thedevilisawoman/Instagram
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