En pleno Barrio de Salamanca, una de las zonas más codiciadas de Madrid, la casa de Nieves Álvarez respira esa mezcla de elegancia discreta y sofisticación que rara vez necesita alzar la voz. Más que un piso de grandes dimensiones, la sensación es la de una casa pensada al detalle, donde cada rincón parece responder a una idea clara de estilo sereno.
Nada más cruzar la entrada, el vestíbulo ya anticipa el tono del resto de la vivienda. Un gran espejo circular con estructura negra y remates dorados se convierte en el primer golpe de efecto visual, acompañado por una consola oscura de mármol y madera con cierto aire retro. No hay exceso, pero sí una cuidada suma de elementos que construyen una personalidad propia.
Cocina nueva
La cocina, recientemente reformada es probablemente el espacio que mejor resume la vida doméstica de la casa. Semiabierta al salón mediante módulos alistonados y paños de cristal, logra separar sin aislar. Es un recurso muy actual en interiorismo: delimitar ambientes sin renunciar a la continuidad visual ni a la entrada de luz natural.
El espacio adopta una distribución en L con una isla que se integra de forma orgánica en la zona de estar. Los acabados claros, las superficies lacadas y la presencia del nogal en frentes y separadores aportan una calidez muy medida, lejos del minimalismo frío. Todo está pensado para la convivencia, casi como una escena cotidiana de sobremesas largas y rutinas familiares.
Junto a la cocina, el salón mantiene esa misma línea estética. Un gran sofá blanco domina la estancia, acompañado por mesas de centro metálicas y una imponente librería negra que actúa como telón de fondo. Los libros no son aquí mero decorado: ocupan el espacio con naturalidad y refuerzan la atmósfera.
Uno de los rincones más atractivos es la zona de lectura junto a los ventanales. Un sillón reclinable con reposapiés, de inspiración años cincuenta, dialoga con una pieza escultórica contemporánea y un retrato artístico de gran formato. El resultado evita el efecto catálogo y se acerca más a una casa que mezcla memoria, diseño y cierto gusto por la estética artística.
Tonos tierra en el dormitorio
El dormitorio principal apuesta por los tonos tierra, los textiles suaves y una decoración que invita al descanso sin caer en la monotonía. Beige, arena y marrones cálidos visten una estancia donde la cama se convierte en absoluto centro visual. Aquí el lujo no está tanto en lo ostentoso como en la sensación de calma doméstica.
La gran sorpresa llega al exterior. En plena Milla de Oro, la vivienda cuenta con una amplia terraza ajardinada que funciona como pequeño oasis urbano. Plantas, mobiliario de hierro forjado y un toldo en tono arena construyen un refugio inesperado en el corazón de la ciudad. Más que terraza, parece un raro privilegio de verde urbano en uno de los metros cuadrados más cotizados de Madrid.
Fotos | @oficialnievesa/Instagram
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