Risto Mejide (@ristomejide) es uno de los rostros más reconocibles de la televisión española. Publicista, escritor y presentador, ha construido una trayectoria marcada por su personalidad directa, su faceta creativa y una presencia constante en los medios de comunicación.
Sin embargo, más allá de los platós y de su actividad profesional, el comunicador también encuentra momentos para alejarse del ritmo de la ciudad y disfrutar de un entorno mucho más tranquilo. En el Pirineo catalán ha encontrado precisamente ese lugar en el que cambiar el ruido urbano por el paisaje de montaña, la privacidad y el contacto con la naturaleza.
Su refugio se encuentra en la Cerdaña, una de las comarcas más atractivas del Pirineo catalán, conocida por sus paisajes abiertos, sus pueblos de montaña y sus viviendas de arquitectura tradicional. En este entorno, donde las vistas adquieren un protagonismo indiscutible, la casa de Risto combina el carácter de las construcciones pirenaicas con una estética contemporánea en la que la madera, los techos inclinados y los grandes espacios interiores marcan la personalidad de la vivienda.
Una biblioteca espectacular
Si hay una estancia que llama especialmente la atención en la casa de Risto Mejide, es la biblioteca. La imagen muestra una enorme estructura de estanterías negras que se extiende a lo largo de la pared y aprovecha buena parte de la altura disponible para albergar cientos de libros. Los volúmenes, colocados en baldas horizontales, dibujan un mosaico de colores, lomos y tamaños que convierte la colección en uno de los grandes protagonistas decorativos de la habitación.
La biblioteca no se limita a cumplir una función de almacenamiento. Su escala y su disposición la transforman en un elemento arquitectónico que define visualmente el espacio. Las estanterías recorren la pared de lado a lado y se adaptan a la altura del techo, mientras que algunos tramos incorporan libros apilados horizontalmente, pequeños objetos y puntos de luz que rompen la uniformidad de las baldas.
El negro de la estructura crea un contraste muy marcado con las paredes blancas y la madera clara del techo. Esta combinación cromática permite que los libros destaquen y que la colección adquiera una presencia casi escenográfica. En lugar de esconderlos tras puertas o distribuirlos en muebles pequeños, la solución elegida los exhibe y los convierte en parte esencial de la decoración.
Otro detalle interesante es la iluminación. A lo largo de las estanterías se distinguen pequeñas lámparas que introducen puntos de luz cálida entre los libros. Frente a la presencia dominante del negro y a la cantidad de volúmenes, estas luminarias contribuyen a crear una atmósfera más íntima y acogedora.
Una gran altura
El techo es otro de los grandes atractivos de esta habitación. Las vigas de madera forman una estructura visible que sigue la geometría de la cubierta inclinada y crea una sensación de amplitud. En lugar de ocultar los elementos constructivos, la casa los integra en el diseño y los convierte en parte esencial de su estética.
La madera se extiende por el techo mediante tablas colocadas longitudinalmente, mientras que las vigas transversales dibujan una composición geométrica que dirige la mirada hacia la parte superior. Este recurso aporta profundidad y hace que la habitación resulte visualmente más interesante, especialmente al combinarse con la altura de las estanterías.
En la zona inferior, el mobiliario mantiene una presencia más discreta. Se aprecian superficies de trabajo y elementos funcionales que permiten utilizar el espacio más allá de la lectura, mientras que las lámparas blancas suspendidas introducen una nota contemporánea. Su diseño sencillo contrasta con la riqueza visual de la madera y con la cantidad de libros, evitando que el conjunto resulte excesivamente pesado.
Una piscina con vistas privilegiadas
Del interior pasamos a uno de los espacios exteriores más espectaculares de la propiedad: la piscina. Una piscina que parece integrarse visualmente en el paisaje. El agua ocupa buena parte del primer plano, mientras que el horizonte se abre hacia un valle rodeado de montañas y vegetación.
La ubicación permite contemplar un paisaje amplio, con distintas tonalidades de verde en las zonas arboladas y matices ocres en las laderas más elevadas. Al fondo se extiende un núcleo de viviendas de arquitectura tradicional, con tejados oscuros y construcciones que se integran en el entorno pirenaico. Por encima, el cielo azul y las nubes blancas completan una estampa que transmite una profunda sensación de amplitud.
La piscina está rodeada por un borde de acabado pétreo en tonos grises, una elección que encaja con la estética de una casa de montaña. Su diseño sobrio evita competir con el paisaje y permite que las vistas sean las auténticas protagonistas. El agua refleja la luz del sol y adquiere diferentes tonalidades azules y verdosas según la incidencia de la luz, creando un efecto visual especialmente atractivo.
Junto a la piscina, una estructura de líneas negras delimita parte del espacio exterior. Este detalle introduce un contraste contemporáneo con los tonos naturales del entorno y aporta una nota gráfica al conjunto. La combinación de piedra, agua, vegetación y metal demuestra que una zona exterior puede resultar elegante sin necesidad de incorporar demasiados elementos decorativos.
En una propiedad de montaña, la relación con el paisaje es fundamental. Por eso, orientar las zonas de descanso hacia las vistas y utilizar materiales que armonicen con el entorno permite disfrutar del exterior sin restar protagonismo a la naturaleza.
Fotos | Vía @ristomejide
En Decoesfera | Adiós a la casa de Antonio Banderas en Marbella. Fue construida en tiempos de Jesús Gil y acaba de ser derribada por no cumplir la ley de costas
En Decoesfera | Así es la casa de Mbappé en Madrid. Cuesta 11 millones, tiene 11 cuartos de baño y varias piscinas
Ver 0 comentarios