Durante mucho tiempo, el baño fue una de esas estancias de la casa que se diseñaban casi con piloto automático. Paredes blancas, sanitarios blancos, algún mueble de madera y poco más. La prioridad estaba clara: que fuese práctico, resistente y fácil de mantener. La decoración quedaba en un segundo plano.
Pero algo ha cambiado. Hoy el baño se concibe cada vez más como una prolongación del resto de la vivienda, un espacio en el que también importa cómo nos sentimos donde los materiales, la luz, el color y las texturas trabajen juntos para crear una atmósfera en la que apetezca quedarse unos minutos más.
En este sentido, queremos que resulte agradable a la vista, que tenga personalidad y que invite a bajar el ritmo. De ahí que las tendencias que apuntan hacia 2027 hablen de colores envolventes, texturas, materiales naturales y una cerámica capaz de ir mucho más allá de cubrir paredes y suelos.
El color empieza a reclamar su sitio
El blanco seguirá teniendo su lugar, especialmente en baños pequeños o luminosos, pero ya no será la única opción. La cerámica contemporánea abre la puerta a paletas mucho más interesantes, capaces de cambiar por completo la atmósfera de una estancia.
Dune Cerámica, Granadella
El azul será uno de los grandes protagonistas. Desde los tonos más delicados y empolvados hasta versiones profundas que recuerdan al océano, es un color especialmente apropiado para el baño porque conecta de forma casi inmediata con el agua y transmite una sensación de frescura y calma. En acabados brillantes, además, permite jugar con los reflejos de la luz y aportar movimiento a las paredes.
También ganan terreno los verdes suaves y otros tonos inspirados en la naturaleza. Son colores que funcionan especialmente bien junto a maderas, piedra y fibras naturales y que ayudan a construir esa estética serena que busca convertir el baño en una especie de refugio doméstico.
Y para quienes prefieren espacios con más carácter, las nuevas colecciones cerámicas se atreven con colores más intensos. Una pared en un tono profundo puede ser suficiente para transformar un baño completamente neutro y darle una personalidad mucho más marcada.
La cerámica también se toca
Oset Cerámica, Pause Ruby Solid Glossy
En los baños que vienen, la mirada no será suficiente. Las superficies tendrán cada vez más importancia y los relieves, estrías y diferentes acabados permitirán introducir una dimensión casi táctil.
Las piezas con textura ayudan a romper la sensación excesivamente pulida que durante años ha dominado estas estancias. Un revestimiento con relieve en la pared del lavabo, por ejemplo, puede convertirse en el elemento decorativo principal sin necesidad de añadir demasiados accesorios.
Cerámicas Aparici, Umbria Sand Vero
El efecto mármol seguirá siendo otro de los grandes recursos para conseguir un baño elegante. Especialmente cuando las vetas tienen presencia y se utilizan en piezas de gran formato, capaces de crear superficies continuas con muy pocas juntas. El resultado tiene esa sofisticación silenciosa que asociamos a los interiores de los grandes hoteles, pero sin renunciar a la practicidad que se espera de un baño.
Gayafores, Infinity Beige y Deco Amaris
Y junto a ellos aparece otro recurso especialmente interesante: mezclar mate y brillo. Una pared satinada junto a otra superficie brillante, o un suelo mate combinado con un revestimiento que refleje la luz, introduce contraste y profundidad sin necesidad de recurrir a demasiados elementos decorativos.
Diseñar el baño también consiste en saber dónde poner cada cosa
Cerámica Vilar Albaro,Zoenoa Cotta Zoenoa Grey
Otra de las tendencias que veremos crecer es la utilización de la cerámica para organizar visualmente el espacio. Ya no es necesario revestir todo el baño exactamente de la misma manera.
Podemos mantener una misma gama cromática y cambiar el formato o el acabado según la zona. El frente del lavabo puede convertirse así en una especie de panel decorativo, mientras que la ducha adquiere su propia identidad mediante otra pieza cerámica. Es una forma sencilla de zonificar sin levantar tabiques y, además, permite que un baño pequeño tenga mucho más interés visual.
Fabresa, Capsule
El pequeño formato también recupera protagonismo. Las piezas más pequeñas ofrecen posibilidades que desaparecen cuando todo se resuelve con grandes placas: colocaciones en espiga, composiciones verticales, combinaciones de colores o juegos de juntas que convierten una pared en un auténtico recurso decorativo.
Madera y piedra: una combinación que funciona
ITT Cerámica, Lar Oda Natural
La búsqueda de baños más cálidos también explica el auge de las cerámicas inspiradas en materiales naturales. La madera es probablemente una de las mejores aliadas para conseguirlo. Su aspecto aporta calidez y hace que el baño se acerque visualmente al resto de las estancias de la casa. Pero, frente a la madera natural, la cerámica ofrece una ventaja evidente en una habitación sometida constantemente al agua y la humedad.
Porcelanosa, Wall Aston Floor London Roble
Una combinación especialmente elegante es la de madera y piedra. Una cerámica que reproduzca las vetas y matices de la madera puede convivir con piezas inspiradas en piedra natural, creando un contraste entre calidez y sobriedad que funciona tanto en baños de estética contemporánea como en espacios de inspiración más rústica. El resultado es un baño que se aleja definitivamente de la imagen fría y aséptica de otras épocas y se acerca mucho más a la estética de un dormitorio, un salón o incluso un pequeño spa privado.
Fotografía de portada | Dune Granadella Cielo
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