Mantener el orden en casa no siempre depende de tener más armarios o espacios de almacenaje. En muchas ocasiones, la clave está en aprovechar mejor los huecos disponibles y encontrar soluciones ingeniosas para guardar aquellos objetos que solo utilizamos durante determinadas épocas del año.
Las colchas de invierno, los edredones nórdicos o las almohadas de repuesto suelen convertirse en un auténtico quebradero de cabeza cuando llega el momento de guardarlos. Su gran volumen ocupa buena parte de los canapés abatibles, altillos y armarios, reduciendo considerablemente el espacio disponible para otros enseres. Sin embargo, existe un sencillo truco casero que permite comprimir estos textiles utilizando únicamente una bolsa de basura, un cartón de papel higiénico o de cocina y una aspiradora.
La técnica, compartida por la experta en limpieza y decoración Yasmin Marchetti (@yas.casabonita), se ha convertido en una de esas soluciones prácticas que demuestran que, en ocasiones, los mejores trucos para el hogar son también los más sencillos.
Una alternativa económica a las bolsas de vacío
Las bolsas de almacenamiento al vacío son uno de los accesorios más populares para organizar textiles voluminosos. No obstante, muchas personas no disponen de ellas en casa o prefieren evitar un gasto adicional.
La propuesta de Marchetti permite obtener un resultado muy similar utilizando materiales que prácticamente todos tenemos a mano. La idea consiste en introducir almohadas, colchas, mantas o edredones dentro de una bolsa de basura resistente y cerrarla dejando una pequeña abertura donde colocar un tubo improvisado con un cartón de papel higiénico o de papel de cocina.
A continuación, se introduce la boquilla de la aspiradora a través de ese conducto y se extrae el aire del interior de la bolsa. Poco a poco, los textiles comienzan a comprimirse hasta quedar notablemente más compactos.
Más espacio en el canapé y en los armarios
La principal ventaja de este método es la reducción inmediata del volumen. Los edredones y almohadas, que normalmente ocupan gran parte del espacio de almacenamiento, quedan prensados de forma similar a como sucede con las bolsas de vacío comerciales.
Gracias a ello, es posible aprovechar mucho mejor el interior de los canapés abatibles, los armarios superiores o los espacios de almacenaje menos accesibles de la vivienda. Incluso los hogares con pocos metros cuadrados pueden ganar una capacidad de organización considerable mediante este sencillo sistema. Además, al mantenerse los textiles compactados, resulta más fácil clasificarlos y almacenarlos de forma ordenada durante meses.
Uno de los aspectos más interesantes de este método es que no requiere habilidades especiales ni herramientas complejas. Basta con una bolsa resistente, un tubo de cartón reciclado y una aspiradora doméstica para conseguir un resultado sorprendentemente eficaz.
Imágenes | Vía @yas.casabonita
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