Pablo Iglesias, sobre su casa en Galapagar: "La entrada de la hipoteca y las reformas las hemos costeado con una parte de nuestros ahorros. Irene ha necesitado para ello pedir un préstamo a su padre"

PABLO IGLESIAS

La visita de Irene Montero a 'La Revuelta' ofrece, en este sentido, una oportunidad para recordar aquella polémica

El acceso a la vivienda vuelve a ocupar un lugar central en la conversación política española. Con los precios de compra y alquiler en el punto de mira y las dificultades para emanciparse convertidas en una de las principales preocupaciones sociales, las decisiones inmobiliarias de los representantes públicos adquieren una relevancia especial. 

En este contexto, unas declaraciones de Pablo Iglesias e Irene Montero de 2018 recuperan actualidad, dado las explicaciones que ofrecieron sobre la financiación de su vivienda en Galapagar y la hipoteca que asumieron conjuntamente.

Este martes, 27 de octubre, Irene Montero visita 'La Revuelta', una ocasión que invita a recuperar algunos episodios de su trayectoria pública y personal. Entre ellos figura la compra de la vivienda familiar que protagonizó un intenso debate hace ocho años y que situó a la pareja en el centro de la polémica política. 

Una vivienda de 615.000 euros y una hipoteca a 30 años

En 2018, Pablo Iglesias e Irene Montero anunciaron la adquisición de una casa en Galapagar, a unos 40 kilómetros de Madrid. La operación ascendía a 615.000 euros y se financió, según explicaron ambos en un comunicado conjunto, mediante una hipoteca de 540.000 euros con Caja de Ingenieros, que se comprometieron a pagar a partes iguales durante 30 años.

El anuncio no pasó inadvertido. La compra de una vivienda de esas características chocaba con algunas de las posiciones que Iglesias había defendido anteriormente en el debate público, especialmente sus críticas a determinados gastos inmobiliarios de representantes políticos. Ante las reacciones, la pareja optó por detallar las condiciones de la operación y explicar por qué había decidido trasladarse a las afueras de la capital.

"Nos hemos comprado una casa en Galapagar a 40 km de Madrid, y para pagarla tenemos a medias una hipoteca de 540.000 euros con Caja de Ingenieros que iremos pagando poco a poco durante 30 años", señalaban en el escrito.

La distribución de los pagos también quedó recogida en sus explicaciones. Según indicaron, cada uno asumiría algo más de 800 euros mensuales, una cantidad que situaban en el contexto de una financiación compartida a largo plazo. El objetivo, insistían, era adquirir una vivienda para establecerse con su familia, no realizar una inversión con fines especulativos.

El origen del dinero para la entrada y las reformas

Uno de los aspectos que más interés despertó fue la manera en que la pareja había reunido el dinero necesario para afrontar la entrada y las reformas de la casa. En su comunicado, Iglesias y Montero explicaron que habían destinado parte de sus ahorros a estos gastos y que, en el caso de ella, había sido necesario recurrir a un préstamo familiar.

"La entrada de la hipoteca y las reformas las hemos costeado con una parte de nuestros ahorros. Irene ha necesitado para ello pedir un préstamo a su padre", afirmaron.

Para contextualizar la operación, ambos también ofrecieron detalles sobre la situación laboral de sus respectivas familias. Explicaron que el padre de Montero había trabajado como mozo de mudanzas y su madre era profesora de Educación Infantil. En cuanto a la familia de Iglesias, señalaron que su padre había sido inspector de trabajo y su madre, abogada laboralista, ambos ya jubilados en aquel momento.

La polémica por sus críticas anteriores 

Más allá de las cifras, la controversia estuvo estrechamente relacionada con las posiciones políticas que Pablo Iglesias había mantenido años antes. En 2012, el entonces dirigente había criticado públicamente la compra de un ático valorado en unos 600.000 euros por parte de un ministro de Economía. Seis años después, su propia adquisición inmobiliaria abrió un debate sobre la coherencia entre sus declaraciones anteriores y su situación personal.

La respuesta de la pareja fue reconocer esa contradicción aparente y defender que ambas situaciones debían analizarse atendiendo a sus circunstancias. En su comunicado, hicieron referencia explícita a aquellas críticas para explicar por qué consideraban legítima su decisión de comprar una vivienda de ese precio.

"Pablo criticó hace 6 años a un ministro por comprarse un ático de 600.000 euros. Ambos pagaremos en 30 años, algo más de la mitad de esa cantidad cada uno", escribieron.

También insistieron en la finalidad que atribuían a la adquisición: disponer de una casa en la que vivir con sus hijos y desarrollar su vida familiar. "Y lo pagaremos para comprar una casa en la que vivir, no con la que especular", añadieron.

La pareja quiso marcar, además, una distinción entre las decisiones económicas privadas y el desempeño de las responsabilidades públicas. "Siempre hemos afirmado que a los ministros y a cualquier cargo público hay que criticarles por sus políticas o eventualmente por su corrupción, no por gastarse su dinero en lo que quieran mientras lo hagan de forma honrada", defendieron.

Ocho años después, aquellas explicaciones adquieren una nueva dimensión en un país donde el acceso a una vivienda se ha convertido en una preocupación cotidiana para miles de personas. La dificultad para ahorrar una entrada, el coste de las hipotecas y el encarecimiento del mercado inmobiliario forman parte de una realidad que afecta especialmente a quienes intentan comprar su primera casa.

Imagen de portada | Pablo Iglesias 

En Decoesfera | No todos los propietarios tienen que pagar el mantenimiento de la piscina comunitaria, según la Ley de Propiedad Horizontal

En Decoesfera | Quién tiene la obligación de reparar las barandillas de balcones y terrazas en una comunidad de vecinos, según la Ley de Propiedad Horizontal

Ver todos los comentarios en https://decoracion.trendencias.com

VER 1 Comentario
↑