Limpiar el baño es una de las tareas domésticas que menos mola y a la vez es fundamental realizar una limpieza adecuada. Aunque bastante común es recurrir a varios productos para eliminar la suciedad y los malos olores, en realidad hay que tener bastante cuidado en mezclar ciertos productos, ya que pueden liberar gases tóxicos.
Para conseguir una limpieza eficaz sin poner en riesgo la salud, conviene saber qué productos utilizar, cuáles es mejor no combinar y qué errores evitar al desinfectar el váter. El ingeniero químico Diego Fernández, señala que la limpieza debe comenzar por limpiar la suciedad perceptible y continuar con la desinfección si fuera necesario.
Primero se debe limpiar y después desinfectar
Algo bastante habitual a la hora de limpiar el retrete, es echar lejía u otro desinfectante directamente sobre la superficie para limpiar. Pero según señala el experto, hay que empezar por una limpieza en seco, retirando el polvo, los pelos y otros residuos que se acumulan alrededor del retrete. Este primer paso ayuda a eliminar la suciedad superficial antes de utilizar agua o productos de limpieza, ya que humedecer la zona puede hacer que algunos residuos se adhieran más a las superficies y resulten más difíciles de retirar.
Algo que también recomiendan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) aconsejan eliminar primero los restos y la materia orgánica de la superficie y desinfectarla después si es preciso. La presencia de suciedad puede disminuir la eficacia del desinfectante y hacer que no actúe como se espera.
El paso a paso para una limpieza óptima y eficaz
Tras eliminar la suciedad superficial, el siguiente paso consiste en aplicar detergente en polvo en el interior de la taza y frotar con el cepillo hasta eliminar los restos visibles. Una vez completada esta limpieza, se puede proceder a la desinfección.
Para ello, Fernández utiliza una solución de amonio cuaternario, aunque señala que es posible recurrir a otros desinfectantes, siempre que sean adecuados para este tipo de superficies.
La mezcla que recomienda el experto, consiste en usar 20 mililitros de producto por cada 500 mililitros de agua. No obstante, recuerda que la proporción puede variar según el fabricante, por lo que es fundamental seguir las indicaciones de la etiqueta y no modificar la dilución recomendada.
La desinfección tampoco debe limitarse al interior de la taza. Fernández aconseja prestar atención a otras zonas próximas, como la base del inodoro, las paredes cercanas y el suelo, ya que también pueden acumular salpicaduras durante el uso diario.
El peligro de combinar productos
Hay una norma básica que conviene tener siempre presente: no mezclar productos de limpieza. Esta precaución es especialmente importante en el caso de la lejía, que no debe combinarse con otros limpiadores o desinfectantes, ya que algunas mezclas pueden liberar gases peligrosos. Así lo advierten los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
Por su parte, la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA) recomienda seguir las instrucciones de uso de cada producto y garantizar una ventilación adecuada durante la limpieza. Por tanto, antes de aplicar lejía en el inodoro, es fundamental asegurarse de que no queden restos de otros productos en la superficie, para evitar posibles reacciones químicas que pongan en riesgo la salud.
Fotos | @renovandoconideas, Max Vakhtbovych en Pexels
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