
Un ventilador no enfría el aire, sino que lo mueve. Situarlo cerca de una ventana y aprovechar la ventilación cruzada puede mejorar notablemente la sensación de frescor durante una ola de calor
Cuando aprieta el calor, como sucede en las intensas semanas veraniegas, el ventilador se convierte en el aliado de muchos hogares. Lo más habitual es colocarlo frente al sofá o junto a la cama para recibir el aire directamente, pero esa no siempre es la forma más eficaz de utilizarlo.
Ahora bien, la recomendación pasa por cambiar su ubicación para aprovechar mejor su capacidad de renovar el aire de la vivienda y, en consecuencia, sentirnos mucho más frescos.
Circulación del aire
A diferencia del aire acondicionado, un ventilador no reduce la temperatura de una habitación. Su función consiste en poner el aire en movimiento, favoreciendo la evaporación del sudor y mejorando la sensación térmica. Sin embargo, cuando solo hace circular aire caliente dentro de una estancia cerrada, su efecto es mucho más limitado.
Según La Razón, el especialista en climatización Jon Gilbersten aconseja colocar el ventilador cerca de una ventana o de una puerta abierta para favorecer la renovación del aire. "Coloca el ventilador cerca de una ventana o de una puerta abierta, donde pueda introducir aire más fresco o expulsar el aire caliente. Eso cambia el aire de la habitación y realmente hace que el espacio esté más fresco", explica.
La orientación también resulta importante. Si en el exterior hace más calor que dentro de casa, el ventilador debe dirigirse hacia la ventana para expulsar el aire caliente acumulado en la estancia. En cambio, cuando las temperaturas bajan al anochecer o durante las primeras horas de la mañana, conviene invertir el sentido para introducir el aire más fresco procedente del exterior.
Generar una corriente continua
Los expertos también destacan la eficacia de la ventilación cruzada, un sistema que consiste en utilizar dos ventiladores situados en extremos opuestos de la vivienda. Mientras uno impulsa el aire fresco hacia el interior desde la zona más sombreada de la casa, el otro expulsa el aire caliente por una ventana situada en el lado contrario. Así se genera una corriente continua que renueva el ambiente con mayor rapidez.
En las viviendas de dos plantas todavía puede mejorarse este efecto. Colocar un ventilador junto a una ventana situada en la parte superior de la casa, orientado hacia el exterior, facilita la salida del aire caliente, que tiende a ascender, favoreciendo al mismo tiempo la entrada de aire más fresco por las ventanas inferiores.
No obstante, este sistema solo resulta realmente eficaz cuando la temperatura exterior es inferior a la del interior. Por eso los especialistas recomiendan aprovechar la madrugada, las primeras horas de la mañana o el anochecer para ventilar la vivienda. Durante las horas centrales del día, cuando el calor alcanza su punto máximo, lo más recomendable es mantener las ventanas cerradas y bajar persianas o cortinas para impedir que el calor entre en casa.
Con un simple cambio de ubicación, el ventilador puede ofrecer un rendimiento mucho mayor sin aumentar el consumo eléctrico. Aunque no enfría el aire como un equipo de climatización, sí ayuda a renovar el ambiente y a reducir la sensación de calor cuando se utiliza en el momento y el lugar adecuados.
Fotos | En Pexels: Douglas Rafael Fonseca y Dương Nhân.
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