Cristina Senan, experta en orden y limpieza: "Un error muy frecuente en la limpieza diaria de casa es no limpiar lo que limpia"

Corregir estos errores frecuentes permite optimizar el tiempo, mejorar los resultados y mantener una casa más limpia

Mantener una casa limpia no siempre depende de dedicar más tiempo o esfuerzo, sino de hacerlo bien. Así lo afirma Cristina Senan (@crisdecolove), experta en orden y limpieza, quien pone el foco en una serie de errores cotidianos que, aunque pasan desapercibidos, influyen directamente en el resultado final. Pequeños hábitos mal adquiridos que no solo dificultan la limpieza, sino que también afectan a la higiene y al aspecto general del hogar.

A continuación, la especialista desvela los cinco fallos más comunes en la limpieza diaria y explica cómo evitarlos para conseguir un hogar más limpio, ordenado y cuidado sin apenas perder tiempo en casa para conseguirlo. 

No limpiar lo que limpia

Vía @crisdecolove

Es uno de los errores más habituales y, paradójicamente, uno de los más olvidados. Trapos, estropajos, bayetas y mopas están en contacto constante con la suciedad, la grasa y la humedad. Si no se limpian o renuevan con frecuencia, acaban acumulando restos y malos olores, lo que provoca que, en lugar de limpiar, redistribuyan la suciedad por la casa.

Vía @crisdecolove

Lo mismo ocurre con electrodomésticos como la lavadora o el lavavajillas. Filtros sucios, gomas con moho o restos de detergente reducen su eficacia y afectan a la higiene de la ropa y la vajilla. Según Senan, dedicar unos minutos a limpiar estas herramientas es clave para que el resto del proceso funcione correctamente.

Usar el mismo trapo para todas las superficies

Vía @crisdecolove

Otro fallo muy extendido es utilizar la misma bayeta para limpiar toda la casa. Este hábito puede provocar que la grasa de la cocina termine en los muebles del salón o que los gérmenes del baño se trasladen a otras estancias. La experta recomienda asignar un trapo distinto a cada zona del hogar, o al menos a cada tipo de superficie. De este modo, se evita la contaminación cruzada y se logra una limpieza más eficaz y segura.

No utilizar las herramientas adecuadas

Vía @crisdecolove

No todas las superficies se limpian igual ni requieren los mismos utensilios. Usar herramientas inadecuadas no solo dificulta el trabajo, sino que puede dañar materiales delicados o dejar resultados poco satisfactorios. Invertir en herramientas específicas, como mopas de calidad, cepillos adecuados o bayetas diseñadas para cada uso, facilita la limpieza, ahorra tiempo y mejora notablemente el resultado final.

Usar más producto del necesario

Vía @crisdecolove

Existe la creencia de que cuanto más producto se utiliza, mejor se limpia. Sin embargo, ocurre justo lo contrario. El exceso de detergente o limpiador deja residuos, crea cercos difíciles de eliminar y obliga a repasar varias veces la misma superficie. Cristina Senan insiste en respetar las cantidades recomendadas. 

Aplicar el producto directamente sobre la superficie

Vía @crisdecolove

Pulverizar el limpiador directamente sobre muebles, encimeras o suelos es otro error común. Este gesto puede provocar manchas, daños en ciertos materiales o un uso innecesario de producto. La forma correcta, según la experta, es aplicar el producto primero en el trapo o la bayeta y, después, limpiar la superficie. Así se controla mejor la cantidad utilizada y se protege el material.

Fotografía de portada | Vía @crisdecolove

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