Muchas veces, al hacer mudanza en casa o un cambio de estética en cualquiera de sus estancias, tiramos a la basura muebles viejos que nunca creímos llegar a reutilizar. Sin embargo, detrás de cada cajón, cada puerta o incluso cada cómoda de dormitorio, existe un secreto escondido por descubrir.
En este contexto, unos cajones viejos que han quedado olvidados en el trastero o que proceden de una mesilla de noche que ya no utilizamos, pueden convertirse en la base de un original proyecto de bricolaje. La clave está en recuperar su estructura, renovar su aspecto y unirlos para crear un mueble auxiliar tan práctico como decorativo.
Qué hace falta para preparar un organizador con cajones viejos
Para poder desarrollar este proyecto DIY con cajones viejos hace falta que tengas en casa estas herramientas.
- Cajones
- Lija
- Pintura de madera
- Listones
- Cola de carpintero
- Tornillos
Cómo hacer un organizador de espacios paso a paso
El primer paso consiste en seleccionar tres cajones que se encuentren en buen estado estructural. Pueden proceder de una mesilla de noche, una cómoda o cualquier otro mueble que ya no utilicemos. No es imprescindible que estén perfectos, ya que la idea es restaurarlos, pero sí es importante comprobar que la madera no esté podrida, agrietada en exceso o debilitada.
Una vez elegidos, comenzamos retirando el polvo y la suciedad acumulados. Podemos utilizar un paño seco o un cepillo suave para limpiar las esquinas y los rincones, prestando especial atención a las zonas donde se hayan acumulado restos de suciedad.
A continuación, desmontamos las correderas metálicas, si las tienen. Estos mecanismos estaban diseñados para permitir que los cajones se deslizaran dentro de su mueble original, pero ya no serán necesarios en esta nueva versión. También retiramos las manillas o los tiradores para poder trabajar cómodamente sobre toda la superficie.
Con los cajones completamente desmontados y limpios, llega el momento de lijarlos. Este paso permite eliminar pequeñas irregularidades, restos de barniz deteriorado y asperezas que podrían notarse después de aplicar la pintura.
Lo ideal es utilizar una lija adecuada al estado de la madera y trabajar siguiendo la dirección de la veta, sin ejercer demasiada presión. Si los cajones tienen una capa de barniz brillante, conviene matizarla para favorecer la adherencia de la nueva pintura. En cambio, si presentan desconchones importantes, quizá sea necesario dedicar algo más de tiempo a preparar la superficie.
Una vez terminado el lijado, retiramos cuidadosamente todo el polvo con un paño limpio. No conviene pintar mientras queden partículas sobre la madera, ya que podrían estropear el acabado.
La pintura es uno de los elementos que más influye en el resultado de este proyecto. Gracias a ella, unos cajones antiguos pueden adquirir una apariencia completamente diferente y convertirse en un mueble que encaje con la decoración actual de la vivienda.
Pero para convertir los cajones independientes en una sola estantería, necesitaremos unos listones de madera que actúen como elementos de unión y refuerzo. Antes de cortarlos, es importante medir los cajones y decidir cómo queremos distribuirlos, comprobando que la estructura final quede alineada y tenga unas proporciones equilibradas.
Una vez tomadas las medidas, cortamos los listones al tamaño necesario y lijamos los bordes para eliminar astillas o irregularidades. Después, los pintamos o les aplicamos el acabado elegido para que combinen con los cajones.
Cuando la pintura esté completamente seca, recuperamos las manillas que habíamos retirado al principio. En esta propuesta, los tiradores se pintan de negro para crear un contraste decorativo con los cajones y darles un aspecto renovado.
A continuación, llega el momento de unir las piezas con los listones de madera. Colocamos los tres cajones en la disposición elegida y comprobamos que estén bien alineados. Después, fijamos los listones en los puntos previstos para mantenerlos unidos y evitar que se desplacen.
Es importante utilizar tornillos y fijaciones adecuados al grosor de la madera, procurando que no atraviesen las superficies visibles ni sobresalgan por el interior de los cajones. También debemos asegurarnos de que las uniones sean firmes y de que el conjunto no se tambalee.
El último paso es instalar cuatro ruedas en la parte inferior de la estructura. Gracias a ellas, la estantería podrá desplazarse con facilidad y adaptarse a distintas necesidades del hogar. ¡Y ya tenemos nuestra estantería portátil hecha por nosotros mismos!
Imágenes | Ulises Rosso
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