Este tipo de proyectos conecta con una forma de decorar más consciente
En un momento en el que la decoración del hogar mira cada vez más hacia la sostenibilidad y el aprovechamiento de materiales, los objetos cotidianos adquieren una nueva vida. Lo que antes terminaba directamente en el contenedor de reciclaje hoy puede convertirse en una pieza decorativa con personalidad.
Un ejemplo sencillo y sorprendente es el de los frascos de vidrio, como los de aceitunas o pepinillos, que pueden transformarse en un pequeño florero con aspecto artesanal y acabado envejecido. Esta propuesta demuestra que no siempre es necesario invertir grandes cantidades de dinero para renovar la decoración de casa.
Qué hace falta para preparar un jarrón con un frasco
Para poder desarrollar este proyecto DIY con un frasco de encurtidos hace falta que tengas en casa estas herramientas.
- Frasco
- Brocha
- Pasta muro
- Arena
Cómo hacer un jarrón decorativo paso a paso
En este caso, el objetivo es transformar un bote común en un florero con estética artesanal, similar a las piezas cerámicas que se encuentran en tiendas de decoración. El secreto está en crear una superficie con textura que oculte completamente el origen del frasco.
Para conseguir este efecto se utiliza pasta muro, un material muy económico y fácil de encontrar en tiendas de bricolaje o construcción. Aunque normalmente se emplea para reparar paredes, su textura lo convierte también en un recurso interesante para proyectos de decoración DIY.
El proceso comienza cubriendo el frasco de vidrio con la pasta muro utilizando una brocha. No es necesario buscar un acabado perfecto; de hecho, la gracia de este tipo de piezas está precisamente en la irregularidad de la superficie.
Se recomienda aplicar dos capas de producto para conseguir un buen recubrimiento. Entre una capa y otra es importante dejar secar completamente el material.
Un detalle importante durante este paso es evitar acelerar el secado con un secador o fuentes de calor. Aunque puede parecer una forma rápida de avanzar en el proceso, el calor puede provocar que el material se agriete y arruine el acabado final.
Una vez que la pasta muro está completamente seca, llega el momento de suavizar ligeramente la superficie. Para ello basta con utilizar una lija fina y pasarla de manera muy suave por el frasco. El objetivo no es alisar la pieza por completo, sino eliminar pequeñas imperfecciones sin perder la textura que se ha creado con la brocha.
Para conseguir ese efecto de pieza antigua o desgastada, se puede aplicar un truco tan sencillo como inesperado: utilizar un poco de tierra húmeda. Basta con humedecer ligeramente la tierra y aplicarla sobre el frasco con la ayuda de un calcetín viejo o un trozo de tela. Este gesto aporta matices y oscurece ligeramente la superficie, generando un aspecto envejecido muy natural.
Cómo usarlo y dónde ponerlo
El resultado final recuerda a los jarrones de barro o cerámica artesanal que suelen verse en ambientes rústicos o en decoraciones de estilo mediterráneo. Con este proceso tan simple, un frasco que normalmente se desecharía se convierte en un pequeño florero decorativo perfecto para colocar flores secas, ramas naturales o incluso pequeñas plantas.
Fotografía de portada | Vía @coni.decohome
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