
Una alternativa que beneficia tanto a quienes buscan refugiarse del calor como a los propietarios
Con una nueva ola de calor que amenaza llegar hoy, disponer de una piscina privada se ha convertido en un auténtico lujo. Mientras miles de personas buscan una forma de refrescarse sin tener que compartir espacio en playas o piscinas municipales, cada vez son más los propietarios que han encontrado una forma de rentabilizar una instalación que, durante años, solo generaba gastos.
Lo que hace apenas unos años parecía una idea insólita se ha consolidado como una tendencia en pleno crecimiento, alquilar una piscina por horas. Una fórmula que permite a quienes no disponen de jardín disfrutar de un espacio privado durante una jornada, al tiempo que ofrece a los propietarios un ingreso extra con el que compensar el coste del mantenimiento.
Una tendencia que crece cada verano
Las altas temperaturas han impulsado la demanda de este tipo de experiencias en toda España. Plataformas especializadas como Cocopool, Swimmy o Alkipiscinas han popularizado un modelo que pone en contacto a propietarios con personas interesadas en alquilar piscinas privadas durante unas horas.
Las motivaciones son variadas. Hay quienes buscan celebrar un cumpleaños, organizar una comida familiar, pasar una tarde con amigos o, simplemente, disfrutar de un baño lejos de las aglomeraciones. La privacidad es precisamente uno de los grandes atractivos de este servicio.
Al mismo tiempo, para los propietarios supone una oportunidad para sacar partido a un espacio que exige una importante inversión económica cada temporada.
Una ayuda para afrontar los gastos
Mantener una piscina en perfecto estado no resulta precisamente barato. El consumo de agua, los productos químicos, la limpieza, la electricidad o el cuidado del jardín representan un desembolso constante que muchos propietarios asumen únicamente para disfrutarla unos pocos meses al año.
Silvestre López, es uno de los anfitriones que decidió dar el paso y alquilar su piscina, reconoce que el incentivo económico ha sido determinante. "Si tienes una ayudita económica, pues al final vas compensando si se rompen cosas o para los gastos de las gomas, el agua, el cloro, el mantenimiento, el contratar a alguien para limpiar, la leña... Son muchos gastos. Si el alquiler te ayuda un poco, pues mejor", explica en una entrevista para La Verdad.
Pero asegura que el beneficio va mucho más allá del dinero. "Me motiva el pensar... oye, pues voy a arreglar esto, voy a quitar las piñas, voy a tener esto un poco adecentado", me da esa ilusión extra para mantenerlo todo en condiciones, porque, al fin y al cabo, un campo lleva mucho trabajo", dice.
La experiencia ha resultado tan positiva que hoy no duda en recomendarla a otros propietarios que dispongan de una finca o un jardín con piscina. "Me voy un sábado por la mañana de aquí a las 10 y cuando vengo a las 8, pues tengo 400 o 500 euros más en la cuenta y el espacio está igual. Entonces dices, me merece la pena", afirma.
Su caso refleja una realidad cada vez más habitual en España. Muchas familias encuentran en este modelo una fuente de ingresos complementaria durante los meses de verano sin necesidad de alquilar la vivienda completa.
La privacidad, una prioridad
Uno de los aspectos que más valoran quienes alquilan estos espacios es precisamente la intimidad. Frente a las piscinas públicas o las playas masificadas, disfrutar de un jardín privado durante unas horas supone un atractivo difícil de igualar.
Para preservar esa experiencia, muchos propietarios ni siquiera permanecen en la vivienda durante la reserva. "Generalmente, en el 90% de los casos, he dejado esto limpio y me he ido. Dejo la llave en una cajita con su código. Ellos cogen la llave, entran, pasan el día aquí y cuando se van la dejan ahí de nuevo. Yo vengo al día siguiente o esa misma noche y sigo con mi espacio intacto", dice.
Esta fórmula permite que los usuarios disfruten del lugar con total independencia mientras el propietario mantiene el control del acceso y de las condiciones del alquiler.
Un nuevo uso para los jardines españoles
Más allá de la rentabilidad económica, el alquiler por horas está transformando la forma en la que muchos propietarios conciben sus espacios exteriores. Una piscina deja de ser únicamente un elemento de ocio para convertirse también en un recurso capaz de generar ingresos, justificar las inversiones en mantenimiento y dar una nueva vida a jardines que durante gran parte del verano permanecían infrautilizados.
Silvestre resume esta filosofía con una reflexión que explica por qué cada vez más personas se animan a probar esta experiencia. "Al final, es un espacio físico, es decir, no estoy alquilando mi cama, mis cubiertos o mi váter. Si la gente es cívica y te respeta y te cuida tus cosas... está igual y tienes un dinerito que te ayuda a mantener esto y a tener esa ilusión de que se mantenga un poquito mejor", concluye.
Fotografía de portada | Foto de Ferdinand Asakome en Unsplash
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