Santiago Carpintero, albañil: "Si tenéis humedades por condensación, no escatimes en este tipo de ventanas"

HUMEDADES EN LA PARED

Una recomendación sencilla que resume una idea fundamental en cualquier proyecto de construcción o reforma

Las manchas negras en las paredes, los pequeños puntos de moho sobre el yeso y esa persistente sensación de humedad en casa pueden convertirse en un auténtico quebradero de cabeza. Más allá de su impacto estético, estos signos pueden revelar un problema de condensación que conviene abordar desde la raíz.

Para Santiago Carpintero (@reformasanti), albañil, una de las claves para prevenirlo está en un elemento que, aunque a menudo pasa desapercibido a la hora de construir o reformar una vivienda, resulta fundamental para el confort del hogar: las ventanas.

A la hora de diseñar una casa, elegir los revestimientos, los azulejos o los acabados suele concentrar buena parte de la atención y del presupuesto. Sin embargo, hay decisiones que, aunque menos llamativas desde el punto de vista decorativo, pueden marcar una diferencia considerable en el comportamiento térmico de la vivienda. Y las ventanas son una de ellas.

"Puedes hacerte la casa que quieras y escatimar en los azulejos, pero no escatimes nunca en las ventanas, porque es lo más importante", aconseja. Una recomendación que pone el foco en la importancia de invertir en cerramientos de calidad desde el principio.

Humedades por condensación

Los pequeños puntos negros que aparecen sobre las paredes, especialmente en las esquinas, alrededor de las ventanas o en las zonas menos ventiladas, pueden ser una señal de condensación. Este fenómeno se produce cuando el vapor de agua presente en el aire entra en contacto con superficies frías y se transforma en pequeñas gotas de agua. Si la humedad persiste, puede favorecer la aparición de moho y dejar manchas oscuras sobre la pintura o el yeso.

La situación es habitual en estancias donde se genera mucho vapor de agua, como el baño y la cocina, aunque también puede manifestarse en dormitorios y salones, sobre todo durante los meses más fríos. Actividades cotidianas como ducharse, cocinar o incluso respirar aumentan la humedad ambiental. Si, además, la vivienda tiene superficies frías, ventilación insuficiente o un aislamiento deficiente, las condiciones para que aparezca la condensación son más favorables.

Por eso, antes de limitarse a limpiar las manchas o repintar las paredes, conviene identificar el origen del problema. "Si toda la superficie de yeso se te queda con puntitos negros, hay que prestar atención a lo que está pasando dentro de casa", es la idea que transmite el consejo de Carpintero: las señales visibles pueden ser solo la consecuencia de un problema que necesita una solución más profunda.

Por qué invertir en unas buenas ventanas 

Cuando los cerramientos tienen un aislamiento insuficiente, el frío exterior puede enfriar el vidrio y los perfiles de la ventana. Si la temperatura de esas superficies desciende lo suficiente, la humedad del aire interior puede condensarse sobre ellas. En determinadas condiciones, también pueden enfriarse las zonas próximas de la pared, favoreciendo la aparición de humedad y moho.

De ahí que la elección de las ventanas no deba basarse únicamente en su precio, su diseño o el color de los perfiles. La calidad del conjunto, el tipo de vidrio, la estanqueidad y la instalación son factores que conviene valorar antes de tomar una decisión.

"Las ventanas de PVC tienen un alto poder de aislamiento y ayudan a eliminar la condensación", explica. Su recomendación responde a una de las principales ventajas de este material: el PVC presenta una conductividad térmica relativamente baja, lo que contribuye a reducir la transmisión de frío y calor a través de los perfiles.

No obstante, es importante matizar que cambiar las ventanas no garantiza por sí solo la desaparición de todas las humedades. La condensación también depende de la humedad interior, la ventilación, la temperatura de la vivienda y el aislamiento de paredes y techos. Por eso, la solución más eficaz suele combinar unos buenos cerramientos con una ventilación adecuada y un control razonable de la humedad ambiental.

PVC o aluminio

A la hora de renovar las ventanas, el PVC y el aluminio son dos de las opciones más habituales. Ambos materiales permiten crear cerramientos duraderos y estéticamente versátiles, pero presentan diferencias que conviene conocer, especialmente cuando el objetivo es mejorar el aislamiento de la vivienda.

El PVC destaca por sus propiedades aislantes y por su capacidad para limitar la transmisión térmica a través de los perfiles. Además, ofrece una amplia variedad de acabados, colores y diseños que permiten integrarlo en estilos decorativos muy diferentes, desde interiores contemporáneos hasta viviendas de estética más clásica.

El aluminio, por su parte, es un material resistente, ligero y especialmente adecuado para perfiles esbeltos y grandes superficies acristaladas. Su principal inconveniente, desde el punto de vista térmico, es que conduce el calor con facilidad. Por este motivo, cuando se utiliza en ventanas destinadas a mejorar el aislamiento, resulta fundamental elegir sistemas diseñados para reducir esa transmisión.

"Si es una vivienda nueva o estás pensando en cambiar las ventanas, pero no te gusta el PVC y prefieres aluminio, asegúrate de que tenga rotura de puente térmico", recomienda el albañil.

Esta característica consiste en incorporar un material de baja conductividad entre las partes interior y exterior del perfil de aluminio. De este modo, se interrumpe en buena medida la continuidad del metal y se reduce el intercambio de temperatura entre ambos lados de la ventana.

En palabras sencillas, una ventana de aluminio con rotura de puente térmico ayuda a mantener una temperatura interior más estable, reduce las pérdidas energéticas y limita el enfriamiento de los perfiles durante el invierno. Todo ello contribuye a mejorar el confort y a reducir el riesgo de condensación superficial, siempre que las condiciones de humedad y ventilación también sean adecuadas.

Fotografía de portada | Vía @reformasanti

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