En el ámbito de la inversión, la rentabilidad siempre está ligada al riesgo
Hay un punto en la vida en el que la forma de mirar al futuro cambia. Cuando llegas a los 40 o a los 50, normalmente ya has acumulado años de trabajo y cierta estabilidad, pero también aparece la sensación de que el dinero no debería quedarse parado, sino empezar a generar más de cara a los años que vienen, y comenzar a generar dividendos de cara a la jubilación.
El inconveniente es que nuestra cultura financiera es casi nula, porque nadie nos ha explicado cómo invertir, y todo lo relacionado con la bolsa, los fondos o las acciones suele sonar lejano y complicado, como si perteneciera a un mundo reservado para otros.
En realidad, no son pocos los que piensan que en el colegio, igual que se enseñan matemáticas, lengua o historia, también debería haber una formación básica en economía. No solo para aprender a invertir, sino también para poder comprender con claridad esos contratos que aparecen cuando pides un préstamo y que, tal como están redactados, resultan prácticamente indescifrables para la mayoría de la gente.
Las claves para invertir si no tienes ni idea de por dónde empezar
Cuando hemos ahorrado un poco de dinero, o después de recibir una herencia, a muchas personas les surge la necesidad de invertir para intentar multiplicar esos ahorrillos y aumentar ese colchón que nos da paz mental. El problema es que no sabes por donde empezar, y el miedo a realizar una mala inversión y perder los ahorros tira muchas veces para atrás.
Luis Delso, profesor de Finanzas, nos ha dado un mensaje tranquilizados, al explicarnos que "invertir no es solo para expertos en finanzas. Con algo de conocimiento y sentido común, cualquiera puede empezar a construir una pequeña cartera de inversión". Sin embargo, advierte que "lanzarse sin preparación puede traer más problemas que beneficios".
Hay que invertir solo un pequeño porcentaje del capital
Este profesor de finanzas recomienda no arriesgar todo tu dinero, ya que "todas las inversiones, por seguras que sean, suponen asumir un riesgo". Por este motivo, Delso explica que lo mejor es comenzar con un pequeño porcentaje de capital que no afecte a tu estabilidad financiera si llegas a perderlo. En este sentido, hay que recordar que siempre debemos tener un pequeño colchón para afrontar imprevistos como una reparación del coche, la compra de un frigorífico nuevo o pagar una derrama de la comunidad que llega de repente.
Nadie da duros a cuatro pesetas
El refranero popular es sabio, con dichos como 'nadie regala dinero', o 'nadie da duros a cuatro pesetas'. Por eso, este experto aconseja mirar con cautela cualquier propuesta que prometa ganancias muy por encima de lo habitual en el mercado. Cuando una oferta parece demasiado atractiva para ser cierta, lo más probable es que realmente no lo sea, y tenga una letra pequeña que no somos capaces de leer.
Según explica Delso, en el ámbito de la inversión la rentabilidad siempre está ligada al riesgo. “Si alguien asegura beneficios muy altos, hay que tener claro que detrás hay también un nivel de riesgo proporcionalmente elevado”.
Investiga antes de invertir
Para Delso, es importante saber dónde vas a invertir, y conocer bien el funcionamiento de ese sistema de inversión. En este punto, este profesor de finanzas advierte que "antes de poner tu dinero en cualquier activo, asegúrate de comprender bien cómo funciona. No inviertas solo porque un amigo o familiar te lo recomiende".
Para este profesional, si no puedes explicar con tus propias palabras lo que vas a hacer, y lo que puede suceder, es mejor esperar. Y en caso de no entender, el mejor consejo es acudir a un profesional que pueda asesorarte.
No pongas todos los huevos en la misma cesta
Cuando se habla de inversión, una de las reglas más repetidas es no concentrar todo el dinero en un único sitio. Por eso, este profesional recomienda diversificar y “repartir la inversión entre distintos tipos de activos, sectores o incluso zonas geográficas”.
La lógica es sencilla: si todo el capital está colocado en la misma empresa, sector o mercado, cualquier cambio negativo puede afectar de lleno a toda la inversión. En cambio, cuando el dinero se distribuye en diferentes opciones, es más fácil amortiguar los altibajos.
Cuanta mayor variedad haya dentro del conjunto de la cartera, más posibilidades hay de equilibrar pérdidas en un área con ganancias en otra y de mantener una mayor estabilidad a largo plazo.
Ten paciencia: el corto plazo puede jugar malas pasadas
Lo vemos continuamente en las noticias: los mercados financieros suben y bajan sin descanso. Muchas veces esos movimientos no dependen solo de la economía, sino de factores externos que pueden alterar el ánimo de los inversores de un día para otro, desde tensiones geopolíticas como la que estamos viviendo en estos momentos a causa de la política arancelaria de Donald Trump o de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán.
Ese escenario hace que sea fundamental actuar con calma y evitar decisiones precipitadas. Delso advierte de que "si vendes cada vez que hay una caída, podrías estar materializando pérdidas innecesarias. Si ves bajar el valor de tu inversión, infórmate de cuál es el motivo, no entres en pánico y, salvo situaciones límite, espera".
Para este experto, "la clave está en pensar a largo plazo y no dejarte llevar por el miedo. Muchas veces, lo que hoy cae, mañana se recupera. La especulación y el corto plazo suponen un riesgo muy elevado".
Hay que tener en cuenta el impacto fiscal
Como siempre que hay negocio, ahí está Hacienda esperándonos para recaudar su parte. En este sentido, hay que tener en cuenta que existen tributos, retenciones y declaraciones.
Por eso, este profesor advierte que hay que informarse bien antes de operar "especialmente si la inversión supera ciertas cifras o se hace en brókeres extranjeros". En este punto, señala que hay que tener claro que la rentabilidad bruta no es la rentabilidad final (neta) o real, hasta que deduzcas tasas, comisiones e impuestos.
Cómo empezar a invertir
Para Luis Delso, "una buena forma de iniciarte es combinar instrumentos de bajo riesgo con otros que generen ingresos constantes con algo de riesgo controlado". Por bajar a casos concretos, este experto recomienda comenzar con una cuenta remunerada (que ofrece rentabilidad con riesgo casi nulo, ya que recuerda que el riesgo cero no existe) y combinarla con acciones de empresas sólidas del Ibex 35 que repartan dividendos elevados año tras año de forma estable, como las empresas llamadas blue chips, una opción tranquila para empezar ya que cuentan con una rentabilidad por dividendo elevada.
Además, este profesional recomienda valorar un fondo indexado como alternativa a la compra directa de acciones, y de una forma más diversificada y con menor gestión activa. Estos fondos replican el comportamiento de todo un mercado (como el S&P 500), con bajos costes y buena rentabilidad a largo plazo.
Y si tenemos más capital disponible, Delso recomienda plantearse la inversión en inmuebles. Es cierto que este tipo de inversión requiere de una mayor inversión inicial, y una gestión más activa para ponerlos en alquiler, pero a la vez, pueden ofrecer ingresos estables, además de una elevada revalorización a medio y largo plazo.
Fotografías | tonodiaz, Wirestock, Freepik
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