El lavavajillas, bajo sospecha por su impacto en la microbiota y el aumento de alergias

Ante el aumento de las alergias, la comunidad científica comienza a señalar factores que hasta ahora permanecían en la sombra del hogar

Si lo pensáis fríamente, en nuestro entorno hay cada vez más personas con alergias. Alergias que además, en muchos casos, surgen de repente y sin previo aviso. Pero no es solo una percepción, también lo dicen las estadísticas. En España, según la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (Aepnaa), uno de cada cuatro niños padece alguna enfermedad alérgica, y cerca de 500.000 presentan alergias alimentarias. 

Mientras las alergias respiratorias parecen haberse estabilizado, las alimentarias continúan en aumento. Y aunque no existe una única causa que explique esta tendencia, la comunidad científica comienza a señalar factores que hasta ahora permanecían en la sombra del hogar: los productos químicos de uso cotidiano.

Entre ellos, los alcoholes etoxilados presentes en detergentes y abrillantadores para lavavajillas han captado la atención de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que ha lanzado una advertencia sobre su posible influencia en la salud intestinal infantil.

Un estudio que cambia la perspectiva sobre el lavavajillas

El punto de inflexión llegó en 2023, cuando un equipo del Instituto Suizo de Investigación de Alergia y Asma publicó en el Journal of Allergy and Clinical Immunology un estudio que demostró cómo ciertos ingredientes de detergentes y abrillantadores para lavavajillas pueden dañar la barrera epitelial intestinal. La investigación de Ogulur et al. utilizó tecnología innovadora para analizar el impacto de estos productos en células intestinales cultivadas en laboratorio.

Los resultados fueron reveladores: la exposición a abrillantadores provocó toxicidad celular incluso en diluciones de 1:20.000, niveles similares a los residuos que pueden permanecer en la vajilla limpia. Más preocupante aún, el estudio observó una alteración en la integridad de las uniones estrechas del epitelio intestinal, aumentando su permeabilidad y facilitando la entrada de alérgenos y sustancias proinflamatorias.

Qué son los alcoholes etoxilados y dónde se esconden

Los alcoholes etoxilados son tensioactivos no iónicos utilizados para mejorar la capacidad de limpieza y el brillo en los lavavajillas. El problema es que estos compuestos no siempre son fáciles de identificar en las etiquetas de los productos. Pueden aparecer bajo distintas denominaciones: alcohol ethoxylate, fatty alcohol ethoxylate, laureth, lauryl ethoxylate o ether alcohol.

Y aquí está uno de los núcleos del problema: estos residuos químicos son invisibles al ojo humano. Después del ciclo de lavado, pueden permanecer adheridos a platos, vasos y utensilios, especialmente si no se realiza un aclarado adicional. Cuando esa vajilla se utiliza nuevamente, estos compuestos entran en contacto con alimentos y bebidas que consumimos a diario.

La vulnerabilidad de la barrera intestinal infantil

Durante los primeros años de vida, la barrera intestinal de los niños aún está en proceso de maduración. Esta estructura, compuesta por una capa de células epiteliales que recubre el intestino, actúa como un muro selectivo: permite el paso de nutrientes necesarios mientras bloquea patógenos y sustancias potencialmente dañinas.

Cuando esta barrera se daña o se vuelve excesivamente permeable, se facilita la entrada de alérgenos y otras sustancias que pueden desencadenar respuestas inmunitarias inadecuadas. Es lo que los investigadores denominan la "hipótesis de la barrera epitelial": la alteración de estas barreras protectoras por agentes químicos está vinculada al aumento de afecciones alérgicas y autoinmunes.

La conexión entre el método de lavado de vajilla y las alergias infantiles no es nueva. En 2015, investigadores suecos publicaron en la revista Pediatrics un estudio observacional con 1.029 niños de entre 7 y 8 años que reveló datos sorprendentes: los niños de hogares donde se lavaba la vajilla a mano presentaban una menor prevalencia de enfermedades alérgicas.

El estudio de Hesselmar et al. mostró que el lavado a mano se asociaba con una reducción del riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas, con un odds ratio de 0,57 en análisis multivariante. Es decir, los niños en hogares con lavado manual tenían aproximadamente un 40% menos de probabilidad de desarrollar alergias.

Solo el 23% de los niños de familias que lavaban a mano tenían historial de eccema, frente al 38% de aquellos en familias que usaban principalmente lavavajillas. En el caso del asma, la diferencia era aún más notable: 1,7% en familias con lavado manual frente a 7,3% en familias con lavavajillas.

Los investigadores suecos especularon que un método de lavado menos eficiente podría inducir tolerancia inmunológica mediante una mayor exposición microbiana, en línea con la llamada "hipótesis de la higiene". Aunque este estudio no estableció una relación causal directa y reconoció que factores socioeconómicos y de estilo de vida podrían influir en los resultados, los datos ofrecen indicios relevantes sobre cómo la exposición a residuos químicos podría afectar la maduración del sistema inmunológico infantil.

Recomendaciones prácticas para reducir la exposición

Ante esta evidencia científica, la SEICAP ha elaborado una serie de recomendaciones para las familias:

1. Enjuagar con abundante agua: Especialmente importante después de usar abrillantadores. Un simple aclarado manual bajo el grifo puede eliminar gran parte de los residuos químicos que permanecen en la vajilla.

2. Evitar productos con alcoholes etoxilados: Revisar las etiquetas de detergentes y abrillantadores para identificar estos compuestos. Aunque requiere tiempo y atención, permite tomar decisiones más informadas.

3. Priorizar detergentes con certificación ecológica: Buscar sellos como Ecocert, EU Ecolabel o Nordic Swan. Sin embargo, la SEICAP advierte que algunas certificaciones no garantizan la ausencia total de estos compuestos, por lo que es importante leer la composición completa.

4. Elegir fórmulas sencillas: Optar por productos con pocos ingredientes, de origen vegetal y sin perfumes ni colorantes sintéticos.

5. Añadir un ciclo de aclarado extra: Si se utiliza lavavajillas automático, programar un ciclo adicional de aclarado puede marcar la diferencia.

6. Dosificación correcta: Usar la cantidad exacta de detergente y abrillantador recomendada. El exceso no mejora la limpieza, pero sí aumenta los residuos.

La solución, un etiquetado más claro

Uno de los aspectos más problemáticos es la dificultad para identificar estos compuestos en los productos. La SEICAP ha solicitado a las autoridades que exijan un etiquetado más claro en los productos que contengan alcoholes etoxilados, mediante el uso de un distintivo visible o resaltado en negrita que facilite su identificación sin necesidad de revisar toda la composición química.

Esta medida permitiría a las familias tomar decisiones más informadas y proteger mejor la salud de los niños, señalan los pediatras alergólogos.

En la Unión Europea ya existe regulación sobre detergentes con obligaciones de información, pero los especialistas reclaman revisiones específicas centradas en la población infantil y criterios que minimicen los residuos en productos destinados a superficies en contacto con alimentos.

Fotografías | Freepik

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