Julio A. Romero, arquitecto: "Para no tener calor por la noche es más efectivo desplegar los toldos que cerrar una cortina"

toldo en casa

Más allá de soluciones decorativas o remedios populares, la clave está en controlar la entrada del sol

Cuando las temperaturas se disparan, muchas viviendas se convierten en auténticos acumuladores de calor. Durante el día absorben la radiación solar y, cuando llega la noche, el interior sigue manteniendo una temperatura elevada que dificulta el descanso. Es una situación especialmente frecuente en pisos urbanos, áticos y viviendas con una gran exposición al sol.

Sin embargo, según explica el arquitecto Julio A. Romero de Arrevol arquitectos en una entrevista concedida a La Vanguardia, existe una medida sencilla y mucho más eficaz de lo que muchos imaginan: impedir que el sol llegue a la vivienda antes de que atraviese las ventanas.

El calor se acumula en la propia estructura de la casa

arrevol Arquitectos

La explicación está en un concepto conocido como inercia térmica. Los materiales que forman la envolvente del edificio —fachadas, cubiertas, muros o forjados— absorben calor durante las horas de sol y lo liberan lentamente cuando la temperatura exterior desciende.

"Los materiales que forman el edificio van absorbiendo radiación solar durante el día y se calientan de forma progresiva", señala Romero. El problema surge cuando las noches no son lo suficientemente frescas para compensar ese calentamiento. En ese caso, la vivienda comienza cada jornada con una temperatura más elevada que la anterior, generando una sensación de calor persistente que puede prolongarse durante semanas.

Aunque muchas personas recurren a cortinas opacas o estores interiores para protegerse del sol, el arquitecto insiste en que no todas las soluciones ofrecen el mismo resultado.

"La protección exterior es más eficaz porque actúa antes de que la radiación solar alcance la vivienda", explica. En este sentido, los toldos se convierten en uno de los mejores aliados durante el verano, ya que no solo sombrean las ventanas, sino también parte de la fachada, reduciendo el calentamiento del edificio.

Además, Romero destaca otra ventaja poco conocida, al estar separados del muro, los toldos favorecen pequeñas corrientes de aire que ayudan a disipar el calor acumulado en el exterior de la vivienda.

Las persianas también constituyen una barrera eficaz, aunque su proximidad al cerramiento limita ese efecto de ventilación. En cambio, los estores y cortinas interiores llegan demasiado tarde. Cuando la radiación solar ya ha atravesado el vidrio, una parte importante de la energía térmica se encuentra dentro de la vivienda.

Qué hacer antes de acostarse

arrevol Arquitectos

La ventilación sigue siendo una de las herramientas más útiles para refrescar la casa, siempre que la temperatura exterior sea inferior a la del interior. Abrir ventanas durante las horas más frescas del día y favorecer las corrientes cruzadas puede ayudar a evacuar parte del calor acumulado.

No obstante, Romero recuerda que durante algunas olas de calor esta estrategia pierde efectividad porque el ambiente exterior continúa siendo muy cálido incluso durante la noche. En esos casos, los ventiladores de techo pueden mejorar notablemente el confort al reducir la sensación térmica, mientras que el aire acondicionado sigue siendo la solución más eficaz para bajar la temperatura real.

El arquitecto también apunta que, en climas secos, la pulverización de pequeñas cantidades de agua puede aportar cierto alivio gracias a la evaporación. Sin embargo, advierte de que esta medida no resulta recomendable en zonas con elevados niveles de humedad ambiental.

Plantas y colores claros: útiles, pero con matices

arrevol Arquitectos

Entre los consejos que más circulan cada verano figuran el uso de plantas y la elección de colores claros para combatir el calor. Sin embargo, Romero matiza el alcance real de estas soluciones.

Las plantas pueden contribuir a refrescar el entorno cuando cubren amplias superficies de fachada o generan sombra sobre determinadas zonas del edificio. No obstante, dentro de una vivienda su efecto suele ser muy limitado.

Algo similar sucede con los colores claros. En exteriores sí ayudan a reflejar parte de la radiación solar y reducen el calentamiento de fachadas y cubiertas, pero en el interior de la vivienda su influencia sobre la temperatura es mucho menos significativa de lo que suele pensarse.

La combinación ganadora

Para mantener una casa más fresca durante el verano, la estrategia más efectiva sigue siendo actuar antes de que el calor entre en la vivienda. Según las recomendaciones de Julio Romero, la combinación ideal pasa por desplegar toldos o elementos de sombra exterior, bajar las persianas en las horas de máxima radiación y ventilar únicamente cuando las condiciones exteriores lo permitan.

Fotografía de portada | Vía arrevol Arquitectos

En Decoesfera | Tu comunidad de vecinos puede obligarte a quitar el aire acondicionado de tu casa si no has tenido en cuenta este detalle

En Decoesfera | Un arquitecto explica las tres formas de bajar la temperatura de una habitación usando un simple ventilador

Ver todos los comentarios en https://decoracion.trendencias.com

VER 0 Comentario