Jordi Martí, arquitecto técnico: "Hay muchos edificios que se construyeron hacen más de 50 años y se van a convertir en un lastre para las familias si no hacen algo ahora"

La rehabilitación supone renovar espacios comunes, mejorar la luz natural y convertir edificios grises en lugares más agradables

Durante décadas, ser propietario en España ha sido sinónimo de seguridad. Un piso en propiedad representaba estabilidad, ahorro y un futuro más tranquilo. Sin embargo, ese relato empieza a resquebrajarse en muchos edificios construidos hace más de medio siglo. Bloques que envejecen mal, instalaciones obsoletas y fachadas que piden auxilio están empezando a transformar lo que parecía una inversión segura en una carga económica difícil de sostener.

“Hay muchos propietarios que acabarán siendo más pobres por no haber rehabilitado su edificio a tiempo”, afirma el arquitecto Jordi Martí (@jordimartix). Y no lo dice desde el juicio fácil. Al contrario, entiende perfectamente por qué muchas comunidades posponen una y otra vez las grandes obras. “Poner de acuerdo a todos los vecinos es complicado, a veces casi imposible. Pero no decidir también es una decisión, y suele ser la más cara”.

Cuando la vivienda deja de ser un refugio

Los problemas se repiten en miles de edificios, derramas cada vez más elevadas, consumos de electricidad y gas desbocados, ascensores que fallan, cubiertas que filtran, fachadas sin aislamiento y viviendas incómodas tanto en invierno como en verano. 

A todo eso se suma una presión fiscal creciente y una realidad poco agradable cuando llega el momento de vender, pisos que han perdido valor porque el edificio ya no cumple con los estándares actuales. “El propietario piensa que está asegurando su futuro, pero puede encontrarse justo con lo contrario”, explica Martí. “Mucho gasto mensual, muchas sorpresas y un patrimonio que se devalúa”.

Invertir sin hablar solo de dinero

Para el arquitecto, la diferencia entre quienes logran mantener y mejorar su patrimonio y quienes lo ven deteriorarse no está únicamente en el dinero. “Los que prosperan suelen saber invertir tiempo, información y voluntad. No es solo cuestión económica”.

Y aquí entra en juego una oportunidad histórica que muchos todavía desconocen o subestiman. En 2022, el Gobierno de España aprobó el reparto de fondos europeos destinados a la rehabilitación de edificios residenciales. Un impulso sin precedentes para mejorar la eficiencia energética, la accesibilidad y el estado general del parque inmobiliario.

“Habrá quien diga que es complicado, que hay demasiada burocracia”, señala Martí. “Y es verdad que no es inmediato. Pero también habrá comunidades que se muevan, pidan las subvenciones y transformen su edificio. En muchos casos, con una parte muy importante de la obra financiada con fondos europeos”.

Dos edificios, dos futuros muy distintos

El resultado se verá con claridad dentro de unos años. Por un lado, edificios rehabilitados, con menos gastos corrientes, mayor confort térmico, mejor imagen y un valor patrimonial claramente superior. Por otro, bloques envejecidos que no dejan de generar problemas y gastos, y que se convierten en un freno para la economía familiar.

“La diferencia estará en una decisión tomada años atrás”, resume el arquitecto. “Invertir tiempo y ganas cuando parecía complicado, o no hacerlo porque daba pereza o miedo”.

Fotografía de portada | Vía @jordimartix

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