Ya han llegado a 12 comunidades de España las 'superrratas' mutantes que resisten al veneno

La investigación ha contado con la colaboración de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental y diversas administraciones locales

Un fenómeno silencioso pero inquietante se está abriendo paso en distintas ciudades españolas: la creciente resistencia de las ratas urbanas a los venenos tradicionales. Un estudio científico reciente ha confirmado que estas adaptaciones genéticas ya están presentes en al menos doce comunidades autónomas, lo que complica seriamente las estrategias habituales de desratización.

La investigación, liderada por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria y vinculada al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha analizado muestras recogidas en alcantarillados y entornos urbanos de todo el país. Los resultados apuntan a una expansión más amplia de lo esperado de variantes genéticas que reducen o anulan la eficacia de los rodenticidas anticoagulantes, los más utilizados hasta ahora.

Mutaciones que bloquean el efecto del veneno

El núcleo del problema reside en cambios específicos en el ADN de estos roedores. Los venenos anticoagulantes actúan interfiriendo en una enzima clave para la coagulación de la sangre, conocida como VKORC1. Sin embargo, ciertas mutaciones alteran su estructura, impidiendo que el tóxico actúe correctamente.

En la rata parda destaca la mutación S149I, detectada con especial incidencia en Madrid, donde alcanza alrededor de un 21% de los ejemplares analizados. En paralelo, la rata negra presenta un panorama aún más complejo, con varias mutaciones identificadas en el mismo gen. Entre ellas, la variante S149T muestra una presencia especialmente elevada, superando el 30% en algunas muestras.

Los modelos computacionales empleados por los investigadores sugieren que estas alteraciones obligan a utilizar dosis mucho más altas de veneno para lograr el mismo efecto, lo que explica por qué algunas poblaciones parecen esquivar los tratamientos convencionales.

Riesgo sanitario y económico

Más allá del desafío técnico, los expertos advierten de consecuencias potencialmente graves. La proliferación de ratas resistentes no solo dificulta el control de plagas, sino que también incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas y de daños en explotaciones agrícolas y ganaderas.

La investigación, en la que también ha participado la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental, subraya que la situación podría derivar en problemas sanitarios y pérdidas económicas significativas si no se actúa con rapidez y coordinación.

Nuevas estrategias y vigilancia continua

Ante este escenario, la comunidad científica insiste en la necesidad de revisar las políticas actuales de control de roedores. Una de las claves pasa por mejorar el seguimiento de estas resistencias genéticas y adaptar los tratamientos a la realidad de cada territorio.

Los especialistas también recalcan que el uso de rodenticidas debe quedar restringido a profesionales cualificados, capaces de aplicar métodos más precisos y sostenibles. Además, plantean la creación de sistemas de vigilancia permanente que permitan anticipar la evolución de estas poblaciones resistentes.

El avance de estas “superratas” no es una amenaza inmediata, pero sí una señal clara de que la relación entre las ciudades y su fauna más indeseada está cambiando. Y que combatirla requerirá algo más que los métodos tradicionales.

Imagen de portada | Unsplash

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