Fabiana Moure, experta en decoración: "Todo el mundo me decía que estaba loca cuando compré este mueble por 85 euros en Wallapop, se trata de rescatar lo que merece una segunda vida"

Se ha convertido en una pieza protagonista, con carácter y narrativa propia

“Está muy vieja”, “mejor cómprate una nueva en una gran superficie”, “vas a gastar más restaurándola”… Cuando la decoradora Fabiana Moure (@fabianamourec) encontró esta vitrina por 85 euros en Wallapop, las advertencias no tardaron en llegar. Sin embargo, donde otros veían un mueble pasado de moda, ella vio madera maciza de cerezo, molduras talladas a mano y herrajes originales de latón. Vio historia. Y, sobre todo, vio potencial.

El valor que no se ve a simple vista

Vía @fabimourec

La vitrina, alta y estilizada, con puertas acristaladas cuarteronadas y cajones inferiores, presentaba el desgaste propio del tiempo, acabado apagado, pequeños roces y una tonalidad irregular. Pero su estructura estaba intacta. “El problema no es el mueble. El problema es que hemos olvidado reconocer el valor real”, defiende Moure.

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En una época dominada por el consumo rápido y el mobiliario de producción masiva, cada vez cuesta más identificar piezas con alma. Sin embargo, existen señales claras que diferencian un mueble con futuro de uno que no merece la inversión:

  • Madera maciza frente a aglomerado. El peso, el veteado continuo y los cantos sin recubrimientos plásticos son pistas inequívocas.
  • Buenas proporciones. Alturas equilibradas, molduras bien resueltas y una carpintería sólida indican diseño atemporal.
  • Herrajes originales. Tiradores de latón, bisagras robustas y detalles artesanales suman valor y autenticidad.
  • Estructura firme. Si no cojea y los ensamblajes están estables, la base es recuperable. En este caso, la vitrina cumplía con todos los requisitos.

El proceso, del desgaste al esplendor

Vía @fabimourec

Lejos de optar por una transformación radical, Fabiana apostó por respetar la esencia del mueble. “No se trata de convertirlo en otra cosa, sino de devolverle su dignidad”, explica.

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El proceso comenzó con un lijado cuidadoso, suficiente para eliminar restos del antiguo acabado y suavizar imperfecciones sin borrar la pátina del tiempo. Después, aplicó un tratamiento nutritivo y un encerado manual, que realzó la veta del cerezo y devolvió profundidad y calidez al color.

Vía @fabimourec

El resultado es evidente, la madera recupera su brillo natural, las molduras cobran protagonismo y el conjunto adquiere una presencia serena y sofisticada. En el interior, la vitrina luce vajillas blancas, cristalería fina y piezas de plata, demostrando que el mueble no solo ha sido restaurado, sino recontextualizado en un ambiente actual.

Vía @fabimourec

En su estado original, la vitrina aparece con un tono apagado y una apariencia algo pesada. Tras la intervención, el mueble respira y la luz se refleja en los cristales, el acabado satinado aporta elegancia y los herrajes de latón destacan como pequeños acentos dorados.

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Para Fabiana Moure, rescatar piezas como esta es también un gesto cultural. “No se trata de restaurar cualquier cosa. Se trata de rescatar lo que merece una segunda vida”. Su mensaje conecta con una nueva sensibilidad en decoración, valorar lo existente, reducir el impacto ambiental y apostar por la calidad frente a la inmediatez.

Fotografía de portada | Vía @fabimourec

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