Mantener la calefacción en buen estado forma parte de ese bienestar invisible que hace que una casa se sienta acogedora
Después de varios meses de frío, la calefacción es el foco principal de preocupación en nuestros hogares. Sin embargo, antes de subir el termostato y esperar que el calor lo invada todo, hay un gesto sencillo que puede marcar la diferencia entre una casa confortable y una calefacción que no rinde como debería, purgar los radiadores.
Aunque es una tarea básica, sigue generando dudas. ¿Conviene hacerlo con la calefacción encendida o apagada? ¿Cuándo es el mejor momento? Los expertos lo tienen claro y la respuesta es más simple de lo que parece.
La clave está en hacerlo con la calefacción apagada
Desde Gas Nature, especialistas en sistemas de climatización, lo recomiendan sin rodeos, los radiadores deben purgarse siempre con la calefacción apagada. El motivo es puramente práctico y de seguridad. Cuando el sistema está en funcionamiento, el agua circula caliente y el aire se mueve con mayor presión, lo que puede dificultar una purga correcta y provocar pequeñas salpicaduras o lecturas erróneas del proceso.
Por eso, el primer paso es apagar la calefacción y esperar unos 30 minutos. Ese tiempo permite que el agua se estabilice dentro del circuito y que el aire acumulado en el interior de los radiadores suba hasta la parte superior, donde se encuentra la válvula de purga.
Paso a paso, cómo purgar un radiador
Una vez pasado ese tiempo de espera, el proceso es sencillo y no requiere conocimientos técnicos. Basta con colocar un recipiente debajo de la válvula para recoger el agua y girarla lentamente en sentido antihorario. En ese momento, se escuchará cómo el aire comienza a salir.
Ese sonido es la señal de que la purga está funcionando. Cuando el aire desaparece y empieza a fluir un chorro constante de agua, es el momento de cerrar la válvula. No hace falta forzar: un giro suave es suficiente para dejarla bien sellada.
Este mismo procedimiento debe repetirse en todos los radiadores de la vivienda, comenzando preferiblemente por los que estén más bajos y terminando por los más altos.
Por qué es tan importante purgarlos
Con el paso del tiempo, el aire se acumula dentro del sistema de calefacción y ocupa espacio que debería estar lleno de agua caliente. El resultado es fácil de detectar: radiadores que se calientan solo por la parte inferior, zonas frías en la casa y un consumo energético mayor del necesario.
Purgarlos al inicio de la temporada ayuda a que el calor se distribuya de forma uniforme, mejora la eficiencia del sistema y contribuye a un ambiente más confortable. Un pequeño gesto que, además, puede reflejarse en la factura energética.
Fotografía de portada | Vía @gasnature
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