Boticaria García, farmacéutica: "El moho no se cuela por las ventanas de la casa, sino que ya está en el ambiente"

Entender cómo se comporta el moho y cómo prevenirlo es fundamental para mantener nuestras casas más seguras y confortables

La presencia de moho en el hogar es un problema más común de lo que pensamos, especialmente en invierno, cuando el frío y la humedad se convierten en la combinación perfecta para que aparezcan esas antiestéticas manchas oscuras en paredes y techos. 

En el programa Y ahora Sonsoles de Antena 3, la farmacéutica y divulgadora Boticaria García (@boticariagarcia) ha arrojado luz sobre un fenómeno que suele generar confusión, el moho no entra desde fuera, sino que ya está en el ambiente de nuestras casas.

Un invitado invisible que siempre está ahí

Según explica la experta, las esporas de moho forman parte del aire que respiramos a diario. No las vemos, pero están presentes en mayor o menor medida en cualquier vivienda. El problema surge cuando las condiciones ambientales favorecen su proliferación. Y eso ocurre, sobre todo, cuando el frío exterior se combina con la humedad ambiental y con superficies interiores mal ventiladas.

En palabras de Boticaria García, “cuando hace mucho frío y hay humedad fuera, ese frío entra en la casa y se genera condensación”. Esa humedad que se deposita en paredes y techos se convierte en el caldo de cultivo perfecto para que las esporas se adhieran y comiencen a crecer.

La condensación es uno de los grandes enemigos de la salud doméstica. Se produce cuando el aire cálido del interior entra en contacto con superficies frías, como ventanas, esquinas o muros mal aislados. Ese contraste térmico genera pequeñas gotas de agua que, a simple vista, pueden pasar desapercibidas, pero que son suficientes para activar el crecimiento del moho.

Actuar sin demora

Las zonas más afectadas suelen ser siempre las mismas, esquinas, techos, rincones detrás de muebles y espacios con poca ventilación. Allí, el moho encuentra oscuridad, humedad y estabilidad térmica, tres factores que favorecen su expansión.

Más allá del impacto estético que puede arruinar cualquier proyecto decorativo, el moho supone un riesgo real para la salud. Boticaria García advierte de que, al inhalarlo, podemos sufrir rinitis, congestión nasal, irritación de mucosas e incluso complicaciones más serias en personas con asma o problemas respiratorios, como la broncoaspiración.

Por eso, la presencia de moho no debe tratarse como un simple inconveniente visual, sino como un problema que requiere atención inmediata. La experta insiste en que la ventilación es clave. Abrir las ventanas cada día, incluso en invierno, ayuda a renovar el aire y a reducir la humedad acumulada. 

Si las manchas ya han hecho acto de presencia, lo recomendable es recurrir a un profesional. “Donde hay humedad, puede haber más humedades y más moho”, recuerda Boticaria García. Un operario especializado puede evaluar el origen del problema y aplicar soluciones duraderas que eviten que vuelva a aparecer.

Fotografía de portada | Boticaria García

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