Entender el comportamiento del sustrato, observar la respuesta de cada planta y evitar los excesos son aspectos esenciales
En el universo de la decoración, las plantas de interior han dejado de ser un simple complemento para convertirse en protagonistas indiscutibles. Aportan frescura, vida y personalidad a cualquier espacio. Sin embargo, mantenerlas sanas sigue siendo un desafío común. ¿El principal error? El riego.
La experta en plantas Natalia Sáez (@enabrilhojasmil) lo resume con una confesión tan honesta como reveladora, "Si tienes tus plantas dentro de un macetero y riegas con regadera no estas regando de forma homogénea y es muy difícil calcular la cantidad de agua que necesita la planta.". Su experiencia pone el foco en una práctica muy extendida que, lejos de beneficiar, puede estar perjudicando seriamente a nuestras plantas.
El problema del riego tradicional
Regar con una regadera directamente sobre el sustrato parece, a simple vista, lo más lógico. Pero, según explica Sáez, este método tiene importantes limitaciones. El agua no se distribuye de forma homogénea, lo que dificulta calcular cuánta cantidad necesita realmente la planta. "Pero lo peor es que la mayor parte del agua caerá hasta abajo dejando un saquito que en pocas semanas pudrirá las raíces.", dice.
Gran parte del agua tiende a acumularse en la base de la maceta. Con el paso de los días, ese exceso se convierte en una especie de bolsa de humedad constante que puede acabar pudriendo las raíces, uno de los motivos más frecuentes de muerte en plantas de interior.
Dos formas correctas de regar
Frente a este error común, la experta propone dos métodos sencillos y eficaces que marcan la diferencia en el cuidado diario.
Riego por inmersión
Es, según muchos especialistas, el método más fiable. Consiste en llenar un recipiente con agua suficiente para cubrir aproximadamente dos tercios de la maceta. A continuación, se introduce la planta y se deja reposar. "La dejas ahí hasta que el nivel del agua haya dejado de bajar o hasta que el sustrato esté mojado del todo o casi del todo. Si estaba un poco mustia, puedes esperar a verla más erguida", recomienda.
El proceso es gradual, el sustrato va absorbiendo el agua desde abajo hasta que queda completamente hidratado. Sabrás que está listo cuando el nivel del agua deje de descender o cuando la tierra esté húmeda en su totalidad. Si la planta estaba decaída, incluso podrás notar cómo recupera su firmeza. Una vez finalizado, es fundamental dejar que la maceta escurra bien antes de devolverla a su lugar. Este paso evita que queden restos de agua innecesarios.
Riego con regadera
Para quienes prefieren el método clásico, también hay solución. La clave está en cambiar la técnica, en lugar de verter el agua de forma rápida o localizada, se debe regar lentamente y de manera uniforme sobre todo el sustrato.
Después, conviene esperar unos minutos a que el exceso de agua drene completamente. Solo entonces se debe volver a colocar la planta en su sitio, evitando así acumulaciones que puedan dañar las raíces.
Fotografía de portada | Vía @enabrilhojasmil
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