
Los pensamientos soportan bien las temperaturas frescas, ocupan poco espacio y pueden cultivarse fácilmente tanto en balcones como en terrazas y jardines
El final del verano no significa que balcones y terrazas tengan que quedarse sin flores. Mientras algunas de las especies que han florecido durante los meses de calor comienzan a perder fuerza, otras encuentran precisamente con la bajada de las temperaturas unas condiciones más favorables.
Es el caso de los pensamientos (Viola), una de las plantas de temporada más habituales durante el otoño y el invierno. Su resistencia al frío y su pequeño tamaño permiten utilizarlos para renovar las macetas después del verano sin necesidad de disponer de demasiado espacio.
Incoroporarlas al jardín
El comienzo del otoño es un buen momento para incorporarlos al jardín o la terraza, unas jornadas en las que, a priori, comienzan a suavizarse las temperaturas diurnas y a refrescar por las noches. El momento adecuado dependerá de las temperaturas de cada zona y de si se adquiere una planta ya desarrollada o se cultiva desde semilla.
Una flor pequeña y con muchos colores
Una de las ventajas de los pensamientos es la variedad de tonalidades disponibles. Sus flores pueden encontrarse en amarillo, blanco, azul, rojo o violeta, además de numerosas combinaciones, por lo que varias plantas juntas pueden transformar fácilmente una jardinera bien tupida.
Tampoco necesitan recipientes especialmente grandes. Algunas variedades alcanzan alrededor de 15 o 20 centímetros de altura, lo que facilita cultivarlas en balcones pequeños, alféizares y terrazas donde no hay espacio para plantas de mayor tamaño.
Si se compran ya desarrollados, pueden trasplantarse a una maceta con agujeros de drenaje y un sustrato que evacue correctamente el exceso de agua. Tras colocar la planta aproximadamente a la misma profundidad a la que estaba en su recipiente original, conviene realizar un primer riego para asentar la tierra alrededor de las raíces.
Cómo cuidar los pensamientos
Estas plantas agradecen los lugares con buena cantidad de luz natural. En balcones y terrazas conviene buscar una ubicación luminosa, adaptándola siempre a las condiciones climáticas de cada zona (para asegurarse, entre otros, de que no se queman).
El riego también cambia respecto al verano. Con temperaturas más bajas y una menor evaporación, normalmente será necesario aportar agua con menos frecuencia. La referencia debe ser el propio sustrato: hay que evitar mantenerlo permanentemente empapado, ya que el exceso de humedad puede perjudicar las raíces y generar pudriciones.
Otro mantenimiento sencillo consiste en retirar las flores que se vayan marchitando. De esta manera, la planta conserva un aspecto más cuidado y puede continuar desarrollando nuevos brotes.
Por su combinación de resistencia al frío, tamaño reducido y floración colorida, los pensamientos son una alternativa especialmente práctica para sustituir las plantas estivales y mantener las macetas con flores a medida que avanza el otoño.
Fotos | Ali Bensoula y Sushant Bista
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