
Esta planta es ideal para dar color a nuestras casas con la llegada del otoño
En otoño, los kalanchoes empiezan a aparecer en los expositores de viveros, floristerías y supermercados con esas flores tan características agrupadas en pequeños ramilletes de colores. Son plantas que suelen comprarse ya en plena floración, pero mantenerlas bonitas en casa depende de algo tan sencillo como acertar con el riego y la luz.
Porque el kalanchoe tiene fama de planta resistente, aunque eso no significa que aguante cualquier cosa. Si lo regamos demasiado, sus raíces pueden pudrirse, y si lo colocamos lejos de una ventana, sus tallos crecerán débiles y le costará volver a florecer. Por eso, conocer sus necesidades permite disfrutar de sus flores durante semanas y conservar la planta cuando se marchiten.
Dónde colocar el kalanchoe para que crezca sano y tenga muchas flores
El kalanchoe, especialmente la variedad Kalanchoe blossfeldiana, la más habitual en las tiendas, necesita mucha luz natural para crecer compacto y desarrollar una floración abundante. Por eso, una de las mejores ubicaciones es cerca de una ventana luminosa, donde reciba varias horas de claridad al día. Una orientación este puede funcionar muy bien, ya que permite aprovechar el sol suave de la mañana.
También puede colocarse junto a una ventana orientada al sur o al oeste, siempre que se vigile la intensidad del sol, sobre todo durante los meses más calurosos. Los rayos directos del mediodía en verano pueden provocar quemaduras en las hojas, por lo que conviene apartar la maceta unos centímetros del cristal o utilizar una cortina ligera.
En cambio, si lo dejamos en un rincón oscuro o alejado de las ventanas, los tallos pueden alargarse en busca de luz y la planta tendrá dificultades para florecer. Aunque sus hojas sigan verdes durante un tiempo, la falta de luminosidad terminará pasando factura a su aspecto.
¿Y se puede cultivar en una terraza o un balcón? Sí, siempre que las temperaturas sean suaves y tenga una ubicación protegida de las lluvias persistentes, el frío intenso y las heladas. En otoño e invierno, cuando las temperaturas bajan, es preferible mantenerlo en el interior si el clima de nuestra zona no permite dejarlo fuera.
Cada cuánto hay que regar el kalanchoe
El riego es uno de los cuidados que conviene vigilar con más atención. El kalanchoe es una planta suculenta y sus hojas gruesas almacenan agua, de modo que tolera mejor pasar unos días con el sustrato seco que permanecer demasiado tiempo con las raíces húmedas.
No hay una frecuencia de riego válida para todo el año. Durante la primavera y el verano, cuando la planta está creciendo y las temperaturas son más altas, puede necesitar agua cada 10 o 15 días aproximadamente. En otoño e invierno, los riegos suelen espaciarse y pueden bastar cada tres o cuatro semanas. Aún así, hay que recordar que estas pautas son solo orientaciones, ya que la temperatura de la vivienda, la luz, el tamaño de la maceta y el tipo de sustrato influyen directamente en la frecuencia.
La mejor forma de saber cuándo regar consiste en comprobar la tierra con los dedos. Si todavía conserva humedad, es preferible esperar. Cuando el sustrato esté seco, podemos regar hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje y dejar que escurra por completo. Después, hay que vaciar el plato inferior si ha quedado agua acumulada.
Además, conviene evitar los pequeños riegos repetidos por costumbre, porque pueden mantener húmeda la parte inferior del sustrato sin que nos demos cuenta. Las hojas blandas, amarillentas o translúcidas pueden indicar un exceso de agua, especialmente si la tierra permanece mojada durante días. Si el kalanchoe pierde firmeza y el sustrato está completamente seco, en cambio, puede necesitar un riego.
La maceta y el sustrato también influyen en su mantenimiento
Aunque a veces prestamos toda la atención a la frecuencia de riego, el recipiente donde crece el kalanchoe también tiene importancia. La maceta debe contar con agujeros en la base para evacuar el agua sobrante. Si nos gusta utilizar un cubremacetas decorativo, podemos mantener dentro la maceta de cultivo, pero tendremos que comprobar que no quede agua retenida en el fondo después de regar.
En cuanto a la tierra, lo más recomendable es utilizar un sustrato para cactus y plantas suculentas, o una mezcla que permita un buen drenaje. Una tierra demasiado compacta retiene la humedad durante más tiempo y aumenta el riesgo de que las raíces se pudran.
Tampoco hace falta cambiarlo de maceta nada más comprarlo si se encuentra sano. Si las raíces ocupan todo el espacio o aparecen por los agujeros inferiores, podemos trasplantarlo a una maceta ligeramente mayor, preferiblemente en primavera.
Qué hacer para prolongar la floración del kalanchoe
Las flores del kalanchoe pueden mantenerse bonitas durante varias semanas, aunque la duración depende de la variedad y de las condiciones de cultivo. Para disfrutar de ellas durante más tiempo, lo fundamental es proporcionarle mucha luz, evitar los cambios bruscos de temperatura y no excederse con el riego.
A medida que las flores se marchiten, podemos retirarlas junto con los tallos florales que hayan terminado su ciclo. Esta pequeña poda ayuda a mantener la planta limpia y permite que concentre sus recursos en el crecimiento. Cuando termine la floración, también se pueden recortar los tallos florales secos y retirar las hojas deterioradas.
Además, durante la época de crecimiento, un fertilizante para plantas con flor, aplicado según las indicaciones del fabricante, puede ayudar a mantener la planta en buenas condiciones. No obstante, el abono no sustituye a la luz ni corrige los problemas provocados por el exceso de agua.
También hay otro detalle que nos puede ayudar a que florezca con fuerza: el kalanchoe es una planta de día corto, lo que significa que la duración de los periodos de oscuridad influye en la formación de sus flores. Por eso, una planta que se mantiene sana pero no vuelve a florecer puede necesitar, además de buena iluminación durante el día, noches suficientemente largas y sin interrupciones de luz artificial.
Los errores más habituales al cuidar un kalanchoe
El primero es regarlo demasiado. Sus hojas carnosas pueden llevarnos a pensar que necesita agua con frecuencia, cuando sucede justo lo contrario: sus reservas le permiten soportar periodos sin riego. Si la tierra no se seca entre riegos, las raíces pueden deteriorarse.
El segundo es colocarlo en un lugar con poca luz. El kalanchoe puede sobrevivir durante un tiempo en una habitación poco luminosa, pero crecerá peor y su floración será menos abundante. Si observamos tallos demasiado largos y débiles, conviene buscarle una ubicación más luminosa.
Por último, hay que prestar atención a las temperaturas. Es una planta que agradece los ambientes templados y no tolera las heladas. Si la tenemos en una terraza, deberemos protegerla cuando llegue el frío, sin colocarla junto a una fuente de calor ni someterla a cambios bruscos de temperatura.
Fotografías | Manish Sharma, Sharath G, Lisa Fotios para Pexels
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